La propuesta del Tribunal Electoral elimina el voto en plancha y permite el voto cruzado en circuitos plurinominales, abriendo el debate entre partidos...
- 06/11/2023 00:00
La guerra por trascender
Mientras estamos vigilantes ante lo que sucederá con respecto al contrato minero, en este mes de la Patria debemos apartar unos breves minutos para reflexionar sobre el camino recorrido y el futuro que deseamos. Hoy se da una batalla por el futuro.
En noviembre de 2008, a tan solo ocho años de haber completado la batalla de casi un siglo por cerrar ese vergonzoso capítulo que hizo posible la presencia de los Estados Unidos en territorio panameño, con su Zona del Canal, su bandera y sus bases militares, publiqué un artículo titulado “La obligación de trascender”.
En ese escrito señalé que “Abraham Maslow, años después de formular y sustentar su teoría de las necesidades, propuso que aquellas personas que alcanzaban la necesidad de auto-superación, algunas ocasiones experimentarían un estado humano superior al que llamó “trancendence” (transcendencia o trascender), “en donde el individuo no solo se percata de su enorme potencial superior sino también el formidable potencial superior del conjunto humano”.
Con lo que las generaciones de diversos panameños habían logrado al 31 de diciembre de 1999, era evidente que el proceso de trascender no sólo aplica a la persona como individuo. Es una conducta superior que puede propagarse colectivamente. Desafortunadamente las cosas no se dan de manera lineal ni mucho menos ordenada. En todo proceso en donde fuerzas contrarias operan para desvirtuar su finalidad positiva, se vicia el proceso y hasta descarrila por mucho tiempo el objetivo final. Es allí en donde antes y evidentemente después de 1999, el país se enredó en las mismas de la corrupción dejando a un lado la obligación de construir un mejor futuro para todos. De allí el deterioro de los sistemas de salud, la educación y el sistema de justicia por mencionar algunos.
Las masivas protestas a lo largo y ancho del país que se han dado en las últimas semanas en rechazo al contrato minero, una generación después de haber integrado el territorio nacional pone en marcha una nueva visión de país y de sociedad con señales claras de construir un “Estado Superior” del conjunto humano. La sencilla pero clara consigna de “Un Panamá verde” o “Panamá vale más sin minería” son conductas para trascender y no son consignas de un grupo pequeño, lo que se ve claramente en las calles, incluso de los afectados por los cierres, es un apoyo decidido a esas causas.
En el artículo mencionado relaté que el escritor y político Vaclav Havel en 1994, señalaba en un discurso en Filadelfia que “… hay muchos indicios de que estamos pasando por un periodo de transición, como cuando vemos algo que parece ir de salida y otra cosa que está naciendo con dolor. Pareciera que algo se estuviera derrumbando, deteriorando y agotando a la par que otra cosa, aún indefinible, estuviese emergiendo de los escombros”.
Al parecer ha comenzado nuestro propio proceso de transición. La sociedad ha sido extremadamente tolerante ante las dificultades que hemos venido enfrentando por décadas, conscientes de que tenemos que “sacar” las conductas actuales en materia educativa, cultural y, particularmente, políticos, todos “deteriorados y agotados” como lo esboza Havel, para dar paso a un nuevo proceso de desarrollo que tenga la finalidad de elevar al conjunto de la población nacional a un mejor sitial, aunque sea con “dolor”.
Muchas han sido las lecciones. Si al parecer hubo un vacío desde el año 2000, espacio que de muchas maneras ha ocupado la corrupción, es muy probable que camino al futuro, en esta nueva coyuntura de lucha social, habrá espacios en donde parece no suceder nada o se darán reveses. Los procesos de transformación, particularmente en culturas sociales y políticas como la nuestra, pueden durar muchas décadas.
La guerra por trascender a un estado superior de ciudadanía dependerá de una vigilancia férrea en los tiempos en donde hay vacíos que correrán a ocupar los que no desean avanzar. Ha quedado en evidencia que muchos de la clase política y los que en realidad ostentan el poder, han sido mezquinos con la ciudadanía y han mostrado una incapacidad de articular un proceso inclusivo para trascender a un nivel mucho más sano y comprometedor con el futuro.
Havel teorizó que “los conflictos culturales son más peligrosos que en cualquier tiempo de la historia”. La guerra por ese “formidable estado superior de convivencia humana” es para una sociedad sin corruptos, sin vendidos y con un medio ambiente saludable.