• 09/06/2026 00:00

Habitantes de calle, soluciones reales...?

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La ciudad de Panamá y sus autoridades mantienen una deuda pendiente con una de las realidades más dolorosas y visibles de nuestra ciudad, los habitantes de la calle. Se trata de una situación que, lejos de disminuir, parece haberse agravado en los últimos años.

Son hombres y mujeres que, por distintas circunstancias de la vida, han terminado en condiciones de extrema vulnerabilidad, donde los puentes, las aceras o los cartones que logran encontrar se convierten en su único refugio. Detrás de cada uno de ellos existe una historia de adicción, pobreza o ruptura familiar que no puede ser ignorada.

Como diputada, cada vez que llego al Palacio Justo Arosemena, sede de la Asamblea Nacional, me resulta imposible ser indiferente a la realidad que nos rodea. No debe ser viable o responsable que las instituciones que representan al Estado convivan diariamente con escenas de exclusión social sin que exista una respuesta efectiva o al menos una preocupación palpable de parte de las autoridades.

La misma situación se observa al recorrer los alrededores de Cabo Verde y otros puntos de la ciudad, espacios que han sido ocupados por personas que, en el fondo, no reclaman otra cosa que una nueva oportunidad para reconstruir sus vidas. No basta con desalojarlos o trasladarlos de un lugar a otro sin un destino claro. El problema no desaparece; simplemente cambia de ubicación.

Lo que se necesita es una política pública permanente y humanitaria que permita identificar, atender y acompañar a estas personas en su proceso de reinserción social. Muchos de ellos enfrentan problemas de adicciones, graves afectaciones de salud física o trastornos de salud mental que requieren atención especializada.

Durante gestiones anteriores de la alcaldía, existieron convenios con fundaciones y organizaciones dedicadas a la rehabilitación y atención de esta población. Estos esfuerzos permitían no solo brindar refugio y cuidados básicos, sino también ofrecer una verdadera segunda oportunidad, a estas personas, lejos del flagelo de las drogas. Estos convenios fueron eliminados por el alcalde José Luis Fábrega, situación que generó, que decenas de adultos mayores y personas sin techo, que habían sido rescatados de las calles y trasladados a las instalaciones de las fundaciones, quedaran desamparadas.

Por ello, hacemos un llamado al alcalde del distrito de Panamá, Mayer Mizrachi, para que se fortalezcan y amplíen los programas de atención existentes. Reconocemos el esfuerzo realizado mediante la Red de Atención al Habitante de Calle impulsada por la Alcaldía; sin embargo, la magnitud del problema exige acciones mayores, recursos suficientes y una coordinación efectiva entre el gobierno local, el gobierno central, fundaciones, voluntarios y las organizaciones de la sociedad civil.

Los habitantes de la calle no son parte del paisaje urbano, son ciudadanos que merecen dignidad, atención y una oportunidad real para rescatar sus vidas y volver a empezar. Hagamos un esfuerzo colectivo por tenderles la mano, especialmente en estos tiempos donde tantos necesitan apoyo y esperanza.

No puede existir una ciudad más humana y solidaria mientras sigamos siendo indiferentes al sufrimiento de quienes hoy viven al margen de todo y esperan solo una nueva oportunidad.

* La autora es ciudadana panameña

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