Panamá cerraría 2025 con exportaciones récord y proyecta crecer hasta $1,500 millones en 2026, según el ministro, Julio Moltó. Banano, servicios modernos...
El pueblo panameño es un pueblo que tiene hambre y sed de justicia. Culminado un 2025 lleno de autoritarismo, imposición, persecución, encarcelamientos y profundización de las deplorables condiciones de vida de la mayoría de los panameños, este es el resultado del gobierno de Mulino.
Mulino impuso la arrogancia y amenazas como estilo de gobernar. No ha resuelto ningún problema de la población, prueba de ello, el año cierra con protestas por la falta de agua potable en diversas comunidades del país, quejas por infraestructura pública (escuelas, hospitales, calles, puentes, aceras) que son trampas mortales. Con todo y la mentira como estrategia de gobernar no pueden ocultar el desempleo (dos dígitos), la informalidad (más del 50 %) y un salario mínimo que profundiza la brecha respecto al alto costo de la vida. Los shows mediáticos, la prensa tradicional y call center no les ha sido suficiente para esconder la corrupción, la impunidad y libertad otorgada a ladrones de cuello blanco. La inseguridad ciudadana crece. Se derrumbo su discurso falaz sobre el control que harían de la deuda pública, el endeudamiento aumentó $5,023 millones entre enero y octubre de 2025, lo que equivale a más de 23 millones diarios en nueve meses ¿Dónde ha ido a parar esta deuda? El pueblo sigue sin recibir chenchén.
¿Qué hizo Mulino este 2025? Perseguir al movimiento social, perseguir al Suntracs, derrumbar los pocos espacios de participación social, derogar derechos, arremeter con su política de odio sobre todos los sectores sociales del país (obreros, docentes, originarios, mujeres, estudiantes, jóvenes, campesinos, ambientalistas, profesionales), asaltar direcciones de organizaciones sindicales. Su gabinete se dedicó a ejercer violencia institucional a través de procesos arbitrarios, ilegales, prevaleciendo extralimitación de funciones y abusos de autoridad, tal es el caso de Mitradel. Y claro, complacer a Trump (memorándum de entendimiento, bases militares, uso de nuestro territorio como rampa de agresión contra la América Latina y El Caribe, un embajador que se cree procónsul y autoridades norteamericanas que se pasean permanentemente en el país dando órdenes).
Este 2 de enero Mulino aparecerá en pantalla con su discurso prefabricado, con cifras martilladas para esconder el desastre de su gestión económica y social, con un rosario de megaproyectos que reflejan el apetito voraz del sector al que se debe, como el mismo ha manifestado, los empresarios. Con su discurso trasnochado de crecimiento económico, mismo que ya es rechazado a nivel mundial, tal como señaló Cepal, pues un mayor crecimiento del PIB no implica mayor bienestar humano, menos en un país como Panamá donde la riqueza se concentra en pocas manos y actividades económicas, es decir, donde existe profunda desigualdad.
Lo que no podrá decir, a pesar de haber puesto todo el poder del Estado como él mismo lo manifestó (Ejecutivo, Judicial, Legislativo, Fuerza Pública, Procuraduría, Contraloría, Sistema Bancario, Prensa Tradicional) para disolver el Suntracs, persiguiendo, encarcelando y obligándolos al exilio a su dirigencia, pero seguimos aquí. En 53 años el Suntracs ha despedido a compañeros que sacrificaron y dieron su vida, hemos enfrentado gobiernos autoritarios que han propiciad el sindicalismo amarillo, satanizado e impuesto procesos amañados de judicialización, restricciones financieras; hoy ilegalmente nos encarcelan, nos exilian pero seguimos en lucha y resistencia, ese es nuestro compromiso con los trabajadores de la construcción, la clase obrera y el pueblo humilde y trabajador.
A pesar de tanta calamidad, el pueblo humilde y trabajador sigue siendo soñador, abriga en su corazón el deseo de justicia, amor, solidaridad, fraternidad.
Este 2026 seguimos aquí, en resistencia activa por el respeto de los derechos humanos. Como dijera el Papa Francisco, luchar por los derechos de tierra, techo y trabajo como derechos sagrados fundamentales para la justicia social que deben ser defendidos y promovidos por los movimientos sociales y por la Iglesia: “Nuestro camino sigue soñando y trabajando juntos para que trabajadores tengan derechos, todas las familias techo, todos los campesinos tierra, todos los niños educación, todos los jóvenes futuro, todos los ancianos una buena jubilación, todas las mujeres igualdad de derechos, todos los pueblos soberanía, todos los indígenas territorio, todos los migrantes acogida, todas las etnias respeto, todos los credos libertad, todas las regiones paz, todos los ecosistemas protección. Es un camino permanente, habrá avances y retrocesos, habrá errores y aciertos, pero no tengan duda: es el camino correcto”.