• 25/06/2021 00:00

Los 'Homo sapiens' no somos tan 'sapiens'

“[…] aunque somos capaces de enviar muchos robots a Marte, somos incapaces de generar solidaridad y espíritu de cooperación entre naciones dirigidas, supuestamente, por “HOMO SAPIENS”.”

De manera reciente, los antropólogos han presentado evidencias de ceremonias, juegos y una especie de intercambio o trueques entre distintos grupos de neandertales y posiblemente contactos con la especie humana de la cual descendemos: los “Homo sapiens”.

Muy probable, y debido al clima tan severo de aquel entonces (hace 40 mil años), los diferentes grupos de neandertales solían compartir las escasas piezas de caza con algún invitado con el cual también transmitían conocimientos y vivencias, lo cual nos habla desde hace mucho de la gran necesidad de “SOCIALIZACIÓN” que teníamos los diferentes grupos humanos.

En la película franco canadiense “La Guerre du feu” (“En busca del fuego2 - 1981) se nos muestra a una especie de Neandertal muy robusto y tosco, comparado con los grupos “Homo sapiens”, a los cuales se les atribuye la técnica para hacer fuego, elemento muy preciado en ese entonces.

La risa, que constituye un estado de ánimo agradable y que juega un papel de reforzamiento entre los primeros grupos humanos, surgió según la película en mención, quizá de manera espontánea y producto de algún accidente jocoso acontecido con algunos de sus miembros. Y así como la risa, el abrazo y las caricias se constituyeron en factores de distención ante tanta adversidad.

Mientras que los neandertales dependían de algún rayo o fenómeno natural que originara candela y así poder mantenerla sin que se extinguiera, los “Homo sapiens” ya sabían cómo generar chispas con solo frotar algunos objetos, presumiblemente algún tipo de roca.

Este tipo de conocimientos, como se observa en la película, se la enseñan los “Homo sapiens” a los neandertales sin que exista la barrera del egoísmo.

En la actualidad, los “Homo sapiens”, contrario a nuestros primeros ancestros, somos expertos en levantar muros y crear leyes que la mayoría de las veces no se cumplen, pues siempre impera el “privilegio” por encima del bien común.

Algunos antropólogos tienen la opinión de que los neandertales posiblemente se extinguieron por el hecho de no poder adaptarse a las nuevas necesidades y no poseer el grado de inteligencia para inventar medios que les pudieran proporcionar alimentos. Los “Homo sapiens”, por el contrario, sí encontraron las formas para construir cada vez más herramientas útiles en la caza y la pesca. Su nivel de inteligencia los llevó a utilizar el “ESPÍRITU DE EQUIPO” para obtener resultados positivos.

Contrario a los que se presentaban en algunas películas “DISTORSIONADORAS”, donde se exhibe al Neandertal como un antepasado muy salvaje, las nuevas evidencias antropológicas nos hablan de una especie que llega a tener sentimientos de pertenencia, culpa, alegría y tristeza. Los neandertales también tenían conocimientos sobre ciertas plantas curativas de algunos padecimientos, sobre todo de parásitos y los mismos eran también compartidos con sus semejantes.

Por los restos óseos encontrados en diversas partes de Europa y Asia, muy probablemente hubo mezcla entre neandertales y los “Homo sapiens”. Esto puede llegar a explicarse por la necesidad de poblamiento y la conformación de estructuras familiares, que para ese entonces ya eran imperiosas.

En la “Guerre du feu” de hecho se muestra al final la espera de un descendiente por parte de una “homo sapiens” embarazada de un neandertal. Es esta “homo sapiens” la que muestra también un vínculo afectivo mucho más cercano al proponerle una “POSE SEXUAL” más acorde con el “SENTIMIENTO HUMANO” y alejada de lo animalesco.

Irónicamente, al pasar el tiempo los Homo Sapiens no hemos honrado nuestro origen, supuestamente, ligado con “nuestra capacidad cognitiva” para hacer frente a peligros y retos colectivos.

Nuestros sentimientos de orgullo, envidia y odio hacia nosotros mismos nos han llevado en varias ocasiones al autoexterminio. Totalmente contrario al sentimiento de ayuda mutua de los antiguos neandertales para eliminar enfermedades y preservar la vida, los modernos “Homo Sapiens” no compartimos conocimiento, sino que ponemos barreras para protegernos y “SACAR DE COMPETENCIA” a nuestros “adversarios”.

Si un neandertal pudiera ver lo que ha pasado en este mundo en pandemia, muy probablemente se preguntaría “¿por qué tantas marcas de vacunas, si el mal es solo uno?”. Bueno, porque, aunque somos capaces de enviar muchos robots a Marte, somos incapaces de generar solidaridad y espíritu de cooperación entre naciones dirigidas, supuestamente, por “HOMO SAPIENS”.

Sociólogo y docente panameño.
Lo Nuevo