• 23/11/2008 01:00

Hoy, ¡al sonar del cántaro!

Encuestas van y vienen; las empresas de siempre y otras nuevas. He perdido la facultad de sorprenderme por lo que sus resultados no caus...

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Encuestas van y vienen; las empresas de siempre y otras nuevas. He perdido la facultad de sorprenderme por lo que sus resultados no causan mayores efectos en mí. No aprendemos de las experiencias pasadas y recientes con este tipo de medición de la percepción ciudadana.

Los que saben hurgar bien profundo, saben los porqués, quiénes, cuándo y cómo de las encuestas. Esto como primera cosa.

A los panameñistas nunca nos han tratado bien los encuestadores y si tuviéramos a Santa Claus, una figura popularísima, como candidato a la Presidencia de la República, estoy seguro de que lo pondrían detrás de su propio trineo y bien lejos de Rudolf, el reno de la nariz roja. Eso tampoco me extrañaría.

Siempre se ha menospreciado la capacidad de los panameñistas para organizarse, a través de la historia. No es la primera vez que enfrentamos una crisis interna, incluso hemos desaparecido y vuelto a renacer con otros nombres, pero con la misma ideología. Muchos panameñistas no gustan de inscribirse y menos salir por allí gritando que lo son; siempre se ha dicho que los panameñistas salen de debajo de las piedras cada vez que el cántaro suena y eso no se refleja en las encuestas.

Hemos sido el partido más perseguido y vilipendiado por la oligarquía criolla, los militares bajo sus diferentes denominaciones y nos han derrocado tres veces con el consentimiento de nuestros “socios” gringos. ¿Acaso somos masoquistas? Muchos panameñistas prefieren callar y esperar.

Los tres breves gobiernos de Arnulfo Arias Madrid, el de reconstrucción nacional de Guillermo Endara con su claroscuro democristiano-liberal y el gobierno de Mireya Moscoso han ocupado escasos 12 años y meses en la historia republicana. Mal pueden decirnos que somos los responsables del desastre nacional, comparándonos con los hijos y nietos del “proceso”. Esa es una falacia.

Por otro lado, hay una tendenciosa campaña para descalificar a nuestro candidato Juan Carlos Varela. Es el único candidato presidencial realmente nuevo en la palestra política, que nunca tuvo la necesidad de ocupar cargos públicos y poco o nada negativo de su vida pública se le puede enrostrar.

Si bien tiene su propio estilo de hacer política, será muy necesario que adopte un discurso y compromisos renovadores, transformadores del Estado y de verdadero cambio de nuestra sociedad para cautivar a esos miles de votantes no inscritos (a los que todos apuestan), decepcionados de la clase política, de las promesas incumplidas y de más de lo mismo.

Nuestros detractores han ocultado (porque lo saben) su temor ante la inminente movilización de nuestro partido.

Nuestras bases, por ejemplo, siempre han utilizado su propia red de comunicación: “radio bemba” y se han movilizado haciendo proselitismo no necesariamente con bolsas llenas de dinero u otorgando prebendas. El panameñista de cepa siempre ha sido humilde y es algo que atesoramos y pasa de generación en generación, con mucho orgullo.

Hoy, domingo 23, sonará el cántaro panameñista nuevamente y el panorama político cambiará de aquí al 3 de mayo de 2009. No se equivoquen. Tenemos la posibilidad de garantizarnos la gobernabilidad en la Asamblea Nacional de Diputados y los gobiernos locales gracias a nuestra presencia y organización nacional; no veo qué otra alianza de oposición pueda lograr tan ambiciosa meta. Allá ellos.

-El autor es odontólogo y miembro de M.A.P.A.macambrag@gmail.com

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