• 30/01/2021 00:00

Jóvenes Unidos por la Educación: de la reflexión a la acción

“Estigmatizar a la juventud es una tarea fácil. Crear las condiciones que estimulen y desaten todo su ingenio creativo, es de valientes”

Cuando escuchamos la frase “hay que renovar los sueños”, parece una invitación poco realista, típica de idealistas, bohemios, pensadores, intelectuales y poetas. Si se usa en medio de una pandemia, pueden llegar a cuestionar nuestro sano juicio con frases como “es una locura”, “ubícate”, “aterriza”, o “pon los pies en la tierra”. Hasta corremos el riesgo de pasar de lo sublime a lo ridículo, o decidirnos por la parálisis antes de análisis, ante la falta de resultados visibles. Aunque soñar nada cuesta y no tiene edad, existe una tendencia en el imaginario colectivo de Panamá a los estereotipos sobre la juventud, que nos puede llevar erróneamente a generalizar. Escuchamos opiniones que parecieran verdades incuestionables, con razón o sin ella. Vienen a la mente el bajo rendimiento en las pruebas PISA, la deserción escolar o los cerca de 120 mil chicos y chicas que a inicios de 2020 ni trabajaban ni estudiaban (ninis). Es un dolor de patria que, en pleno despertar de la vida, haya apatía, ausencia de propósitos, inmersión en personajes de la farándula, redes sociales, ufología y teorías de la conspiración. Por oscura que pareciera esta aparente realidad, no significa que no haya una Aurora o que el Sol haya dejado de brillar. Queda demostrado que aquello que llaman “oportunidad”, saldrá al encuentro de quien esté dispuesto a hacer la diferencia. Evoco la esperanzadora frase de Adela Cortina, quien, parafraseando a Víctor Hugo, dijo “ça doit avoir un lendemain”, “esto debe tener un mañana”.

Este corazón que vibra con la esperanza ha quedado demostrado en los cerca de 1000 jóvenes a nivel nacional, quienes, en más de una ocasión, aspiraron a ser parte del Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana (LLAC), que coordinan Jóvenes Unidos por la Educación y el Canal de Panamá.

En un solemne acto de graduación virtual, se reconoció el esfuerzo, la constancia y la dedicación de 200 líderes juveniles en el cierre del Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana (LLAC) en sus versiones Regular (1.0) y Avanzado (2.0).

Honrar, honra. Este evento representa el despertar de una juventud panameña. Como dice Nivia Rossana Castrellón, su mentora, “cada participante es una estrella”, que se une a este proyecto para “formar constelaciones”, cuyo resplandor transforma lo que encuentra en su camino: vidas, destinos, comunidades, corregimientos, distritos y comarcas. Incide sobre la agenda de una nación que quiere y puede ser grande. Son líderes juveniles que han establecido un precedente: no se conforman. Son capaces de cuestionar la realidad. Miran los problemas y las soluciones con ojos renovados. Se inspiran y son inspiración para otros, colocando sus recursos y capacidades al servicio de los demás. Su mayor donación es la que hacen de ellos mismos, a las causas que emprenden.

No hay mejor comunicación que la de los hechos que demuestran la coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace. Así lo demostraron en 2020, en el programa LLAC 1.0, con 150 participantes y, en el caso del LLAC Avanzado, con los 50 jóvenes egresados de los laboratorios 2018 y 2019, seleccionados a través una convocatoria y un riguroso proceso de evaluación. Ejecutaron 24 proyectos de elevada calidad técnico-científica, coherencia y potencial de escalabilidad y replicabilidad, enfocados en respuestas como el fortalecimiento de las capacidades en el ámbito escolar, la didáctica de la educación infantil, la orientación vocacional, los ecodiseños, el uso de nuevas tecnologías, la calidad de vida, la conservación del ambiente, el manejo de desechos, el reciclaje, la administración del agua, la salud mental y el enfoque de género.

Cuando nos unimos, somos más fuertes, nos hacemos más y mejores ciudadanos y ciudadanas, con conciencia crítica y compromiso con una vida con propósito.

Estigmatizar a la juventud es una tarea fácil. Crear las condiciones que estimulen y desaten todo su ingenio creativo, es de valientes. Esto es el LLAC: un liberador de la energía vital de un país que se renueva al ritmo del latir del corazón de cada joven que sale de su zona de confort y pasa de la reflexión a la acción. Apostemos por la juventud: vale la pena.

Coordinador de Asuntos Institucionales y Proyectos, Canal de Panamá.
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