• 03/01/2026 00:00

La búsqueda del pensamiento profundo del pueblo guna

Hace siglos que nuestros abuelos nos narran que en Moegandi Diwar vivieron Olodualigibbe y Gabayai. Ellos redescubrieron y revitalizaron la historia de sus padres. Después, Ibeler y sus hermanos continuaron la búsqueda de su identidad. Estos hermanos no se cansaron de redescubrir sus propias raíces en un mundo oscuro y confuso. Muu Gweloyai estaba colonizando sus mentes y su modo de ver el mundo, es decir, se iniciaba la distorsión de la cosmovisión de las comunidades. Asimismo, me he sentido durante el tiempo de mi formación académica.

El sujeto guna conoce primero la historia de los europeos. Sin embargo, me rehúso a la colonización de mi pensamiento en pleno siglo XXI. ¿En qué consiste la búsqueda del pensamiento profundo del pueblo guna? En este escrito, pretendo compartir la existencia del pensamiento profundo del pueblo guna como una pedagogía de descolonización.

El día en que ingresé a la Universidad Centroamericana de Nicaragua tuve la oportunidad de contar con profesores que me hicieron pensar y cuestionar mi identidad ancestral y el pensamiento milenario del pueblo guna. El acercamiento al pensamiento filosófico latinoamericano y de los pueblos milenarios de Abya Yala me permitió revivir las historias orales aprendidas durante mi adolescencia en la comarca Guna Yala. En las clases de Filosofía Latinoamericana, Filosofía de la Liberación y Psicología de la Liberación fui recordando la historia oral que aprendí junto al maestro (vocero) Demóstenes Ramírez.

Comencé a preguntarme: ¿Existe un pensamiento filosófico guna? Me sentí interpelado y cuestionado sobre mi propio pensar y mi permanencia en este mundo pluricultural. Me di cuenta de que he valorado más otros pensamientos y otras epistemologías del mundo occidental. Comprendí que existen diferentes ecologías de saberes en el mundo donde vivo. El acercamiento a otras culturas milenarias de Centroamérica me abrió un nuevo camino para entender la evolución de mi propio pensamiento.

Las comunidades originarias de Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala han sido el espejo donde pude mirarme a mí mismo. Para eso, acudí a diferentes investigadores, escritores, historiadores y antropólogos del pensamiento filosófico latinoamericano. Entre estos: Francisco Romero, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez, Arturo Andrés Roig, Arturo Ardao, Francisco Miró Quesada, Edmundo O’Gorman, Leopoldo Zea, Enrique Dussel, Carlos Beorlegui, Miguel León Portilla, Rodolfo Kusch y los gunas Aiban Wagua, Turpana, Abadio Green, entre otros. Ellos ampliaron mi entendimiento sobre la posibilidad de llamar filosofía al pensamiento guna, ya que, ninguna cultura es poseedora absoluta de la filosofía. Todas las culturas del mundo han desarrollado y continúan desarrollando su propia filosofía.

La búsqueda del pensamiento profundo del pueblo guna no surge en este siglo; ya hace siglos que el sujeto sentipensante guna busca su propio pensamiento filosófico gungidule. Esta indagación debe ser un ejercicio permanente en este mundo: Es preguntar sobre quiénes fueron nuestros abuelos y quiénes somos en este siglo XXI. El originario que no indaga por su pasado está siendo colonizado. La búsqueda de nuestra identidad de pensamiento es el anhelo profundo de encontrar el verdadero rostro de nuestra historia de la filosofía.

Edmundo O’Gorman diría:

“Quien pregunta por su identidad sabe lo que es, pero por algún motivo no le satisface lo que ya es; no se conforma con ser lo que es, y de tan intolerable incomodidad ontológica surge el anhelo de identificarse y, por consiguiente, la inquietud de buscar otro modo de ser [...] Lo que hay, pues, detrás de esa afanosa búsqueda a la que me he referido es la búsqueda de una esencia, concretamente de la esencia latinoamericana, el cimiento pétreo e inexpugnable a toda contingencia en el modo de ser que se quiere ser” (1988).

Siguiendo la idea de O’Gorman, podemos decir que Olodualigibbe y Gabayai al escuchar las indicaciones del anciano Uagwa, se sintieron interpelados para buscar y retornar al territorio de sus antepasados para revivir y fortalecer su identidad. Su fin era alumbrar la luz del conocimiento filosófico que había sido sepultado por la razón de Biler. El camino del quehacer filosófico del pueblo guna se trata de: Una filosofía de búsqueda incesante de nuestro pasado y de nuestro modo de pensar en medio del mundo occidental.

En el desarrollo y la sistematización del pensamiento filosófico del pueblo guna, es imperativo redescubrir el significado profundo de los conceptos y el lenguaje burbaled. Si no manejamos el significado profundo de las cosas, no podremos sumergirnos en el mundo del filosofar desde el pueblo guna. Es necesario cultivar las emociones y la admiración.

Lo Nuevo