El fenómeno de El Niño, especialmente agudo este año, está disparando los termómetros en el Caribe colombiano, con temperaturas récord de hasta 40 grados...
No queremos agregar otro elemento a la clasificación tradicional y más conocida de las generaciones humanas que aglutinan a las personas según sus años de nacimiento y los sucesos históricos en que se vieron relacionados, que definitivamente marcaron y dejaron huellas en el devenir de la historia mundial y fundamentalmente en los aspectos tecnológicos.
De forma resumida ellos son: Generación Silenciosa (1928-1945), crecieron durante la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Baby Boomers (1946-1964) nacieron tras el aumento de la natalidad después de la Segunda Guerra Mundial. Generación X (1965-1980). Vivieron el cambio del mundo analógico a la digital, aparecieron las primeras computadoras. Generación Y o Millennial (1981-1996). Irrumpieron con el internet y el empleo de la tecnología moderna. Generación Z o Centennials (1997-2012). Son nativos digitales, crecieron y se están desarrollando completamente rodeados de dispositivos inteligentes, tales smartphone y redes sociales. Generación Alfa (2013-2024) Hijos de los millennials, nació con la IA e hiperconectividad digital, pantalla táctiles y automatización. Generación Beta (2025 en adelante).
Lo anterior de ninguna manera involucra la creación de una sistematización distinta o incorporar un agregado actual técnico-histórico a la disposición señalada. Por el contrario, la utilizaremos como punto de partida o referencia hacia una reciente concepción que está surgiendo en función de una firma de productos en el sector agropecuario.
Esperemos que no sea un cliché, slogan publicitario, al igual que otras empresas, marketing o sencillamente un gancho promocional para vender ilusiones, obtención de altos rendimientos y que ahora está implícitamente incorporado como la marca comercial. Observaremos su génesis, evolución, aplicación en el campo de la mercadotecnia, las relaciones humanas, estímulos sensoriales y modelos de conducta.
Quizás la noción del origen, no esta directamente vinculado al agro, es posible que se refiera de manera informal a la “Generación RL Stine” jóvenes y adultos, especialmente la generación de los que nacieron en los años 90 y que muchos leyeron las famosas novelas de terror juvenil Goosebumps, traducidas al español, Pesadillas o Escalofríos, escritas por el autor estadounidense R.L. Stine.
Todo se remonta a una empresa de semillas, Stine Seed, cuyo propietario, es el multimillonario norteamericano, Harry Stine nacido en Iowa en EU, cuando nadie o muy pocos creían en el cultivo de la soja. Comenzó experimentando con la genética de las semillas para obtener mejores rendimientos o resistencia a los pesticidas. Mantuvo relaciones con Monsanto y Syngenta, vinculado a las licencias de genética del maíz y la soja. Harry se une con Bill Eby a mediados de los años 60 y otros productores de semillas para constituir la empresa.
Ahora la compañía se desplaza a la Argentina que utiliza biotecnología, creación de nuevas variedades, desarrollo de germoplasma de soja y maíz de alto rendimiento, pero lo más interesante del caso, que apela a un paradigma de un agricultor distinto que asuma diferentes responsabilidades. Ser proactivo, practicar novedosas actitudes y compromisos como productor.
El hijo del fundador Harry Stine, Myron Stine, continua en la empresa y es el presidente de Stine Seed Company, con presencia en más de 50 países; visito la Argentina y pondero las condiciones del país, augurando diferentes conexiones de transmisión de conocimientos, intercambio de tecnología, relaciones comerciales, evaluación de las patentes y otros aspectos de índole técnico-comercial.
Pero un artículo del diario argentino Nación Campo titulado “Una Nueva Generación: La actitud que redefine el agro” trae a colación todos estos conceptos, arriba emitidos en función que aglutina un interesante esquema—no quiero pensar que es un flashback, analepsis o escena retrospectiva—en cuanto a una campaña excelentemente planificada sobre acciones que la nueva generación de productores debe adoptar.
En una entrevista que realizó Maia Glants, a Manuel Rosasco, gerente general de Stine en Argentina, que aparece en el diario indicado, analiza estos criterios y abunda diversos tópicos tales: “No se trata de una cuestión de edad. En un escenario atravesado por la incertidumbre y un año Niño que obligara a ajustar el manejo, productores con distintas trayectorias comparten una misma lógica: leer el ambiente, decidir con datos y cambiar la estrategia cuando el lote lo exige”.
Continua dentro del contexto: “Es en ese escenario donde...gerente general de STINE, ubica a la denominada “Generación Stine” un concepto creado por la compañía para identificar a productores que no se distinguen por la edad, sino por su actitud frente al negocio. El gen Stine no tiene nada que ver con la edad. Yo lo veo mucho en la actitud frente al negocio”, afirmo.
Desde que la empresa se instalo en el país, 2018, con las primeras variedades de soja en 2021, atravesaron por numerosos problemas, sequías, desasosiego, márgenes ajustados, tuvieron que adaptarse, empresa y productores, estableciendo rentabilidad.
Para concluir Rosasco: “Me gusta definir a la Generación Stine como una generación consciente” sostuvo y menciono la valoración de la genética, mirada pragmática, interés por los datos y construcción de nexos a largo plazo. No es edad, es una forma de pensar, una forma de vivir”. Generación que atravesó por malos momentos.
Impensable confundir apología de triunfos o fracasos. Son claroscuros de la vida.