• 28/03/2022 00:00

La labor que comienza

“Es imperativa la elección de un líder valiente y decidido para acabar de una vez con este sistema. El camino inicia, la población tiene un trabajo que hacer”

Este mes inició, en varios partidos políticos, el proceso electorero que nos conducirá a los comicios de mayo del 2024. Es importante que interioricemos el momento en que nos encontramos. Hago nota de que la mayoría de lo expuesto aquí fue publicado hace ya un poco más de 10 años y, por lo visto, no hemos podido alcanzar resultados positivos. El escenario y el ambiente político y social han empeorado y los retos son mayores.

Hace dos década, un grupo de profesionales de diversas disciplinas fundamos el Instituto del Liderazgo, con la intención de crear un centro de disertación y formación que permitiera el estudio de la conducta de líderes desde todas las perspectivas posibles: culturales, sociales, políticas, empresariales, económicas, etc. Nos animaba el intercambio teórico y práctico de conocimientos sobre la materia y, ante todo, facilitar la formación de interesados en el afinamiento de las características primarias y fundamentales para su ejercicio.

En el tiempo que duró el esfuerzo, Panamá y el mundo nos ofrecieron mucho material de estudio y análisis. El doctor Pérez Balladares terminaba su Gobierno, discutido entre la comunidad por su estilo particular. Internacionalmente, Bill Clinton enfrentó los embates de un escándalo que amenazó su Gobierno; Juan Pablo II visitó Israel, la primera visita de esta naturaleza por un pontífice de la Iglesia católica romana; Janett Reno llevaba la batuta para que se cumpliera con la ley en el caso de Elián González. Estos y muchos otros eventos ofrecieron espacio para un análisis profundo, desmenuzando los diversos estilos de liderazgo que caracterizaron cada suceso.

Estudiamos a fondo a los teóricos más reconocidos en la materia: Peter Sange, John Kotter, Stephen Covey, Daniel Goldman y Peter Drucker, entre otros.

Discutimos a varios presidentes de los Estados Unidos; a Fidel Castro, Michael Jordan, Omar Torrijos, Bill Gates, Victorio Vergara (sí, Victorio Vergara, el músico, y su influencia sobre la población al momento de su muerte inesperada).

Teorizando sobre la cualidad del individuo, Drucker señalaba que: “el líder que básicamente se enfoca en él mismo va a engañar” (“The leader who basically focuses on himself or herself is going to mislead”). Dice Drucker: “Liderazgo es elevar la visión de un hombre a niveles más altos, es aumentar el desempeño de un hombre a estándares más importantes, es la formación de la personalidad de un hombre más allá de sus limitaciones normales”. Eso se logra, según él, mediante “estrictos principios de conducta y responsabilidad, altos estándares de desempeño y respeto por el individuo y su trabajo”.

En Panamá, al traste con las teorías. Lo primario y fundamental de muchos de los actores en el escenario nacional, es cómo hacerse rico, y los que se activan en el entablado político trabajan por hacerse del control de segmentos del pastel económico. Reitero: esto no ha cambiado en los once años que tiene la primera versión de este artículo. Los problemas que experimentamos como sociedad y que se deben manejar como realidades que atentan decididamente contra nuestras posibilidades de desarrollo, no son examinados científicamente en un afán por ofrecer alternativas político-sociales y económicas para resolverlas.

Más de veinte años después de un esfuerzo por abrir un foro serio en donde se podría construir mejores ideales y fomentar conductas de dignidad humana, principalmente desde las posiciones liderazgo, de guía y conductor de destinos, la realidad atenta contra nuestro sueño de edificar un país con ciudadanos interesados en trabajar por una visión más humana y entregada de compromiso con la sociedad. Eso no quiere decir que no los hay, pero reconozco que los ejemplos a imitar, en el marco de poner en práctica las enseñanzas teóricas de muchos pensadores, no están a la vista.

Ya las cosas no pintan bien. Los indicadores culturales y políticas dan señales de que lo que ha sucedido en estos años es lo opuesto a los conceptos filosóficos de Drucker y otros pensadores. Culturales, porque el desarrollo y la conducta cultural determinan la ejecutoria social, política, ambiental, económica y humana del individuo, entre las más importantes para su ejecutoria en sociedad. No hemos sido capaces de revertir este sistema que nos lleva lenta y seguramente al precipicio. Es imperativa la elección de un líder valiente y decidido para acabar de una vez con este sistema. El camino inicia, la población tiene un trabajo que hacer.

Comunicador social.
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