Los familiares de los presos políticos en Venezuela cumplen este lunes, entre la fe y la impaciencia, la quinta noche de espera de nuevas excarcelaciones...
- 04/05/2019 02:00
Consumismo y lógicas del votante en tiempos electorales
Con cada coyuntura electoral aparecen toda clase de gurús y pitonisas que auguran triunfos de tal o cual candidato. No faltan quienes se guían por sondeos y encuestas de carácter ‘científico', que poco de esto tienen. Mientras, poco parece comprenderse que las lógicas que llevan a los votantes a determinada selección no tienen nada que ver con criterios ‘lógicos' provenientes únicamente de la razón. Pero que son lógicas igualmente razonadas por los votantes —aunque suene a perogrullada— y que los estrategas que la comprenden hacen papel más efectivo, no obstante no necesariamente bueno para la población.
Los candidatos y sus estrategas juegan con la EMOCIÓN de la gente, más que con su razón. No en vano se arriesgan a poner de vicepresidente de una nómina presidencial a alguien sin el más mínimo criterio de gobernanza o, al menos, de experiencia en gestión de recursos humanos, técnicos o financieros. Lo que importa aquí es llegarle al corazoncito de la gente que conoce como antecedente de tal o cual candidato el tener cierta ‘preocupación' (pagada por la televisora donde trabaja) por gente de las clases pobres. Ya antes, sus partidos han utilizado el mismo criterio con otras candidaturas a diputado y presidente anteriormente. Como quien dice, si es especialista haciendo llorar de emoción, es bueno para cautivar votos. Y no dudo, que los cautive.
No en vano, buscan hacer público y viral que son ‘ungidos' por autoridades religiosas, como lo ha hecho un candidato presidencial y otro del ámbito alcaldicio, en este torneo. El razonamiento de los correligionarios de las respectivas iglesias donde se han dado tales ‘unciones', ciertamente pasa por criterios de emoción, pero no son los únicos criterios empleados.
Es decir, estos criterios emocionales, están en el fondo sustentados en el hecho de que se considera que su interés —entiéndase que no el de las mayorías— puede ser perfectamente satisfecho, porque se tiene un nivel de cercanía superior al de muchos otros electores que no están en su Iglesia ni relacionados con el pastor o líder religioso en cuestión. Esta cercanía es sinónimo de mayor acceso al potencial presidente, alcalde o diputado al que se le podrá tocar la puerta para un favor electoral.
Otra manifestación de decisiones del votante activadas —mas no determinadas— en función de lógicas ‘emocionales', lo encontramos en los favores personales o particulares recibidos previamente por el candidato. Tengo una pariente que es de uno de los partidos mayoritarios, pero que me dice que votará con el principal candidato contrario para Alcaldía en virtud de que la refrigeradora y estufa que tiene fue obsequio de este señor el Día de la Madre. O unos vecinos que se han comprometido con un candidato a representante de corregimiento, por el hecho de que este le consiguió empleo en su propia empresa a unos y en la Alcaldía a otros. No importa que este candidato lo haya hecho con fondos de la municipalidad y no propios. Les ‘resolvió'.
La solución a sus problemas familiares, resultó ser de gran significación emocional, pero también pecuniaria.
En estos últimos casos mencionados, se establece un vínculo de lealtad que no puede desmeritarse o ser objeto de condena sin más hacia estos votantes, por el hecho de establecerlo con quienes probablemente no representan los intereses del conjunto de la población.
En cualquier evento, estamos hablando de razonamientos que los electores hacen, en correspondencia a una mirada que no va más allá de lo que le interesa en su entorno personal y familiar. Entonces, sí hay un cálculo efectuado. Sí hay razón manejada, a despecho de los gurús de los comportamientos electorales que niegan que esto ocurra en los sectores populares.
Pero además, esa lógica empleada por los que supuestamente solo se guían por lo emocional, tiene la misma raíz de la que parten muchos de los que ‘analizan' su voto pensando en la ‘Patria', a saber, el cálculo de cuál de los candidatos puede satisfacer sus pretensiones consumistas, incluyendo obtener contratos para mantener las casas de playa y la 4X4.
Lo del sentido solidario con los problemas de grupos vulnerables o del conjunto de las clases populares no pasa de ser mera retórica. La cultura consumista —negación de una sociedad autosostenible— prima detrás de las decisiones que se toman. Lo demás es charlatanería de los analistas electorales.
SOCIÓLOGO Y DOCENTE DE LA UP.