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- 29/05/2010 02:00
Mayo de 1958: raíces de la rebeldía popular (II)
Lo que siguió después, en el verano de 1959, —las Guerrillas de Cerro Tute y de Santa Clara, la guerrilla urbana en Panamá y Colón— fueron páginas heroicas escritas por jóvenes patriotas que combatieron en montañas, playas y ciudades, trocando sus libros por armas, para defender los ideales de una juventud que había pagado con sangre y vidas el aldabonazo que le dieron a la conciencia del pueblo panameño.
Girón, Blanco, Pinzón, García y más tarde Polidoro, fueron los caídos en esa epopeya y fueron verdaderos próceres de la Patria, próceres de una nueva Nación que vislumbraba apenas en el horizonte la verdadera independencia de Panamá, abriendo el camino para el 9 de Enero de 1964 cuando nuevos mártires, nuevos próceres, continuaron escalando nuevas cumbres, hasta alcanzar la soberanía total en todo nuestro territorio.
Dicen que la historia se repite en espiral: las rebeliones de los 50 y 60 tuvieron sus raíces en la intolerancia y en la prepotencia de un Gobierno que, además, demostraba desprecio por la opinión popular y las vidas de los ciudadanos que se supone debía proteger.
La Historia demostró que el movimiento estudiantil tenía la razón: era justo tener un Código de Trabajo que protegiera al trabajador; era justo pedir leyes de Vivienda que protegieran a los inquilinos contra los desmanes de los caseros; era justo pedir una mejor Educación y acceso popular a la Educación Universitaria; era justo pedir que los cuarteles no sirvieran a los intereses de la oligarquía; era justo que reclamásemos la salida de los norteamericanos de la Zona del Canal y la abolición de los tratados relativos al funcionamiento del Canal, humillantes y onerosos para nuestro país; era justo pedir una Reforma Agraria que le entregara la tierra al campesino que la trabaja.
La Generación del 58, la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP), el Movimiento Acción Revolucionaria (M.A.R.) y el Movimiento 22 de Mayo (M-22) dejaron un mensaje grabado indeleblemente en nuestra Historia: siempre habrá panameños idealistas dispuestos a encabezar la lucha por la libertad y por una verdadera justicia social.
*Dirigente de la FEP, 1958.opinion@laestrella.com.pa