Panamá defiende ante China fallo sobre el Canal y la separación de poderes, exigiendo respeto a su soberanía y Constitución ante la OEA
- 09/04/2014 02:00
Tenemos Metro
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Agrega La Estrella en Google ↗️Muchos panameños nos sentimos contentos por la inauguración del Metro. El gobierno se siente ‘pechón’ al haber cumplido su promesa; miles de residentes en los alrededores de la ciudad abrigan la esperanza de acabar con el martirio diario que hasta ahora ha brindado el sistema de transporte público; y los conductores capitalinos esperan remedio contra los tranques. No voté por ninguno de los partidos oficialistas ni votaré por ninguno, pero creo mezquino desconocer el impacto de esta obra y el avance que ella significa.
Como proyecto llave en mano realizado por empresas privadas solventes, estos trabajos fueron planeados con un cronograma de obras cumplido sin mayores contratiempos, sin adendas injustificadas ni sobrecostos sospechosos, sin problemas laborales. Inicia operación a escasas semanas de las elecciones y sabemos que su novedad será ampliamente publicitada con fines electorales.
Pero, siempre hay un ‘pero’: nosotros desearíamos ver otras obras de este gobierno ejecutadas con igual planificación, igual transparencia, sin adendas sospechosas. Pero ese no es el caso.
Tomemos el ejemplo del Metrobús, un proyecto ejecutado sin planificación adecuada, aún inconcluso. Epítome del desorden desde el primer momento: sin rutas claras ni carriles de vía rápida, sin zonas pagas ni andenes especiales de abordaje, con paradas a la intemperie sin señalizaciones adecuadas, sin sistema adecuado de cobro del pasaje ni distribución de tarjetas para estudiantes, sin suficiente equipo para satisfacer la demanda ni política salarial realista para atraer suficientes buenos operadores. Cumplidos tres años, el sistema todavía tiene muchos cabos sueltos; más de un usuario frustrado se queja de que ha sido peor el remedio que la enfermedad, exageración que no comparto, pero entiendo.
Curiosamente las administraciones del Metrobús y del Metro fueron ubicadas en la propia Presidencia de la República, a cargo del ministro de la Presidencia y de la Secretaría del Metro, respectivamente. Al decidir ubicarlas al más alto nivel del engranaje gubernamental, el jefe del Ejecutivo parece haber querido demostrar su interés personal especial en ambos proyectos y, por su cercanía, supervisar los día a día sin intermediarios.
¿Por qué entonces la diferencia en los resultados?
Evidentemente fue la administración seria, no politizada, que el Ejecutivo permitió a un proyecto, pero no al otro. El profesionalismo en la dirección técnica de las obras del Metro fue la receta del éxito; eso contrasta con una planificación inexistente en el proyecto del Metrobús y con el desmedido interés por dar respuestas políticas, aunque fueran a cuentagotas. Sin olvidar la condescendencia ante múltiples incumplimientos.
Creo justo ubicar el mérito de la obra recién inaugurada donde corresponde: en la Secretaría del Metro, en el ingeniero Roberto Roy y en todo el personal panameño que trabajó directamente con entusiasmo y orgullo, desde el más humilde y anónimo trabajador de la construcción hasta el más encumbrado ejecutivo. A ellos, y a nadie más, debemos agradecer esta magnífica obra.
Lástima que el ingeniero Roy no tenga el don de la ubicuidad. Con su experiencia, dirección y honradez comprobadas se podrían haber concluido con eficiencia —seguramente sin sobrecostos— varios hospitales y MINSA-CAPSIS, la Cadena de Frío, los mercados centrales y municipales, varios edificios escolares, varias carreteras y puentes en el interior, asfaltos para calles en la ciudad capital y muchos pueblos del interior, varios centros deportivos y estadios de béisbol, muchos más acueductos y viviendas de interés social, la línea de transmisión eléctrica desde Chiriquí. Tantas obras que necesita el pueblo ya.
El próximo gobierno deberá continuar con el desarrollo planificado de obras de interés social y económico. Pero, además de Metros y otras tareas, tendrá que resolver lo pendiente: altísimo costo de vida, inseguridad, deficiente educación.
EXDIPUTADA