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- 02/07/2026 00:00
Microclases: pequeñas lecciones, grandes aprendizajes
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Agrega La Estrella en Google ↗️Por la velocidad con que se transforma el conocimiento, las universidades enfrentan el desafío de enseñar mejor a las nuevas generaciones, que tienen acceso a la inteligencia artificial y a los buscadores académicos de alta profundidad, en ese camino las microclases representan una alternativa interesante, que merece la atención del profesorado universitario.
Estas clases de cinco a 20 minutos, son sesiones breves, pero bien preparadas para desarrollar algún objetivo específico de aprendizaje que puede ayudar a aglutinar a su alrededor un ecosistema de investigación más profunda posteriormente. Esta fundamentado en la teoría de la carga cognitiva que propuso Sweller desde 1988. Porque nuestra memoria de trabajo tiene capacidad limitada, y mientras más organizado en segmentos manejables está la información, la comprensión es más profunda y duradera (por eso antes de la escritura se elaboraban poesías para cantar como forma de escribir conocimientos de generación en generación, como el cantar de los cantares).
Hug, en 2005, demostró que fraccionar el aprendizaje en pequeñas unidades (bien organizadas, como poesías), permite a los estudiantes fortalecer sus conocimientos de manera progresiva, y a sus propios ritmos de aprendizaje. Esta fórmula dimensiona lo que Buchem y Hamelmann (2010) llamaron “aprendizaje ubicuo”, porque el estudiante accede al conocimiento desde múltiples dispositivos y contextos, además del aula tradicional. Se observa, pues, que las microclases tienen una muy buena evidencia internacional. Se trata no solo de reducir el tiempo de exposición del docente universitario, sino aumentar la calidad de esas pequeñas fracciones de aprendizaje para estimular la actividad individual del discente, a través de metodologías activas, el aprendizaje colaborativo y el pensamiento crítico. De esta forma se facilita las clases invertidas, donde los contenidos conceptuales se investigan previamente por medio de clases breves, y el espacio presencial se reserva para lo importante: El análisis, la discusión, la experimentación y la aplicación práctica. Por la gran exigencia en calidad, las microclases también van a fortalecer el desarrollo profesional del docente universitario, porque exige una selección muy cuidadosa de los contenidos esenciales y su organización de acuerdo a objetivos claros y la elección de los recursos tecnológicos que potencien la interacción. Es un proyecto orientado hacia la mejora continua y profesional de los profesores universitarios (no todos van a hacer poemas, pero tal vez cuentos, o pinturas, o videos). En las universidades de otras partes del mundo (Europa o EE. UU.), esta forma de enseñanza resulta muy pertinente, pues permite la modernización, sin grandes inversiones en infraestructura. Se invierte en plataformas virtuales y herramientas de inteligencia artificial que permiten producir materiales educativos de alta calidad con una gran amplitud de acceso diverso, y complementada con la docencia tradicional universitaria, tanto presencial como virtual o híbrida. Sin embargo, seamos claros sobre los límites, pues las microclases no pretenden sustituir el pensum académico, solo es un complemento, como la música que alienta a los jugadores de la selección, en la cancha de fútbol. Se utiliza para facilitar la comprensión de contenidos complejos, sin embargo su mayor efectividad se alcanza cuando forma parte de estrategias didácticas complementadas con actividades prácticas, investigación y retroalimentación constante. Si queremos una educación de mayor calidad, con internacionalización y la transformación digital en las instituciones de enseñanza superior, las microclase tienen el sustento de la evidencia suficiente para fortalecer las competencias docentes en todos los sentidos. También debemos procurar la satisfacción del estamento estudiantil (con influencia directa en la mayor retención y mejor rendimiento académico). Sin dejar de lado los principios de innovación educativa que buscan más flexibilidad, inclusión y centrarse en los estudiantes promovidos por organismos como la UNESCO.
Con el avance de las nuevas tecnologías, es importante que las universidades aprovechen el impulso para la creación de mejores aprendizajes y más significativos. Con este propósito, las microclases son una alternativa sustentada en la evidencia científica que permite que el estudiante aprenda con mayor profundidad y calidad para la formación de profesionales preparados adecuadamente en los desafíos constantes del futuro.