• 08/03/2011 01:00

Mujer: a descansar

Al recordar el 8 de marzo de cada año a todas las mujeres luchadoras, esforzadas, amorosas y sacrificadas, que cuidan día a día de su fa...

Al recordar el 8 de marzo de cada año a todas las mujeres luchadoras, esforzadas, amorosas y sacrificadas, que cuidan día a día de su familia, que dividen su tiempo entre el trabajo en casa y fuera de ella, he querido compartir con cada una de manera muy especial este artículo, anhelando sea de bendición para todas las personas que lo lean.

Factores para conservar la salud

¿Qué es la salud? Existen muchas definiciones, pero una muy sencilla la encontramos en el diccionario enciclopédico OCÉANO, que dice: ‘Estado en que el ser orgánico ejerce normalmente todas sus funciones. Estado de gracia espiritual. Salvación’. Tomando en cuenta esta definición, cuando podemos ‘funcionar’ óptimamente en todas las facetas de nuestras vidas, entonces podemos decir que estamos ‘sanas y sanos’. De lo contrario, cuando por alguna razón perdemos esa capacidad de rendimiento funcional eficaz, muy probablemente nos estamos enfrentando a un trastorno.

De ocho factores básicos que ayudan a conservar la salud (el aire puro, el agua por dentro y por fuera, el sol con moderación, la alimentación sana, el ejercicio físico con regularidad, el descanso adecuado y suficiente, la temperancia en todo y la confianza en Dios), en esta ocasión deseo hacer énfasis en el tema del descanso adecuado y suficiente como uno de los requisitos indispensables para conservar la salud mental y por ende la salud física.

Consecuencias de no descansar adecuadamente

Cuando conciliamos el sueño nuestra mente y cuerpo genera importantes funciones neurofisiológicas, que influyen determinantemente en nuestro equilibrio físico y mental.

Por tal razón, cuando no podemos dormir, dormimos mal o dormimos poco, esto puede llegar a convertirse en un verdadero problema.

El descanso insuficiente o inadecuado puede llevarnos a presentar síntomas tales como:

1— Dificultades para enfocar y reconocer objetos por el tacto.

2— Malhumor y ataxia (no poder repetir algunas frases).

3— Irritabilidad, lapsos de memoria, dificultad de concentración.

4— Alucinaciones.

5— Habla lenta y dificultad para nombrar objetos comunes.

6— Pensamientos inconexos. Decimos que ‘perdemos el hilo’ de lo que pensamos o decimos.

7— Paranoia.

8— Incapacidad, ausencia.

Parece afectar más a las mujeres

Al revisar la enciclopedia PSICOLOGÍA PARA TODOS nos encontramos con que aproximadamente las mujeres somos dos veces más propensas a sufrir de algún trastorno del sueño en comparación con los hombres. Importantes cambios a nivel hormonal que se asocian al ciclo menstrual, el período de gestación, la lactancia, la menopausia, el estrés laboral, la tensión y las preocupaciones personales o familiares, pueden influir poderosamente en el tipo de descanso que logremos.

Durante el CICLO MENSTRUAL es muy común que se den despertares más habituales días antes o durante la menstruación, sentimos somnolencia diurna, tristeza, irritabilidad situaciones estas que no nos permiten conciliar el sueño.

En cuanto al EMBARAZO sentimos muchos deseos de dormir, estamos más agotadas y el gran tamaño de nuestra barriga nos resulta un tanto incómodo para descansar, tanto es así que sé de mujeres que en las últimas semanas de gestación prácticamente duermen sentadas, pues sienten que no pueden respirar. Por otro lado, no podemos olvidar los constantes calambres y deseos de orinar que nos levantan a toda hora, durante la madrugada especialmente.

Cuando llega el precioso período de la LACTANCIA sentimos mayor necesidad de dormir, sin embargo contamos con menos tiempo.

Finalmente, como punto crucial en la vida de toda mujer, aparece la MENOPAUSIA, con síntomas marcados con mayor intensidad en algunas mujeres más que en otras. Más despertares, disminución del sueño profundo, sudoración nocturna, cambios emocionales... ¡en fin! Es un período de la mujer en que necesita mucho apoyo y comprensión de parte de su pareja y de la familia en general.

Combatiendo los trastornos del sueño

1— Conviene mantener horarios regulares. Debemos crear el hábito de acostarnos y levantarnos a la misma hora.

2— Relajarnos durante el día por medio del ejercicio suave como caminar, pasear en bicicleta y nadar.

3— El cuidar lo que comemos y bebemos y cuándo lo hacemos, influye en gran manera. Evitemos tomar café, y todas aquellas sustancias que sabemos, sobreestimulan nuestro sistema nervioso central, dando como resultado un estado de alerta permanente que no nos permite descansar.

4— Las condiciones ambientales también influyen en nuestro sueño, por lo que hay que evitar el ruido, la luz excesiva y procurar contar con una cama lo más confortable, dentro de nuestras posibilidades.

5— Es aconsejable hacer pequeños altos a lo largo del día, en donde podamos relajarnos unos diez minutos.

Consideraciones finales

En el libro MINISTERIO DE CURACIÓN en el capítulo ‘La cura mental’, la escritora E.G. de White nos recuerda que existe una ‘muy íntima relación entre la mente y el cuerpo. Cuando una está afectada, el otro simpatiza con ella. La condición de la mente influye en la salud mucho más de lo que generalmente se cree. Muchas enfermedades son el resultado de la depresión mental. Las penas, la ansiedad, el descontento, el remordimiento, sentimiento de culpabilidad y desconfianza, menoscaban las fuerzas vitales...’ agrega aún más, diciendo: ‘El valor, la esperanza, la fe, la simpatía y el amor fomentan la salud y alargan la vida. Un espíritu satisfecho y alegre es salud para el cuerpo y fuerza para el alma’.

Como psicóloga les puedo mencionar que existen tratamientos médicos a través del uso de fármacos y terapias psicológicas y/o psiquiátricas para buscar alivio a los trastornos del sueño. Sin embargo, estoy más que convencida de que si procuramos poner en práctica los ocho factores básicos que ayudan a conservar la salud, lograremos enfrentar la vida de manera positiva.

Cada noche, cuando llegue la hora ¡Felicidades a todas las mujeres en su día!, y a descansar bien... ¡lo merecemos!

*PSICÓLOGA.

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