Según Díaz-Canel, las conversaciones han sido coordinadas con las principales instancias del Partido, el Gobierno y el Estado cubano
- 21/04/2012 02:00
¿Quiénes y cómo controlan el mundo?
D ecía el historiador inglés David Thompson, que, a partir del siglo XX, no se podía hablar, ni concebir al mundo como unidad aislada ni geográfica, ni políticamente, porque, debido a la Revolución Industrial, todas las regiones del mundo estaban relacionadas unas con otras, sea por manufacturas o porque propiciaban materia primas. Por lo tanto, existía una lucha por el poder representado por estados políticos y no exactamente por compañías o particulares con la fuerza y presencia que hay en la actualidad.
Karl Lowitt, un filósofo alemán amigo de Heidegger, autor del ‘estar en el mundo’, escribió que las sociedades después de la era moderna han caído en una angustia total, por lo cual la decadencia de Occidente es inevitable.
No soy tan fatalista, considero que siempre hay que oponerse al mal y a las manipulaciones sociales a las que estamos expuestos todos los días.
Repasemos, desde que nacemos nos dicen cómo adorar a Dios, cómo creer en Él e inclusive nos adjetivizan como anatema, si no pensamos igual a alguna congregación. En el plano material, nos percatamos de que cualquier transacción que se realiza, la información sobre nosotros y otros es vilmente expuesta y sonsacada. Es decir, tratan de desnudarnos el alma.
Si nos enfermamos no hay seguridad de recuperar la salud, pues, la Organización Mundial de Comercio en 1994 oficializó el ‘derecho de propiedad intelectual’, que obviamente no está mal, sino que en ello también se incluyó la salud, las medicinas y las curas que podían salvar millares de vidas humanas. Las patentes médicas han propiciado que las grandes compañías farmacéuticas logren su agosto con nuestros países subdesarrollados, la enfermedad es un negocio; el cáncer, el papiloma, la diabetes proporcionan dinero y alcanzar la salud significa igualmente dinero y las casas farmacéuticas se han asegurado de que las curas no estén a disposición de todos.
En cuanto a lo que comemos, es decir, lo referente a la producción de alimentos, tenemos tratados comerciales en materia de abastecimiento e intercambio de alimentos, pero estos son procesados por químicos a los cuales inclusive se les rocía con insecticidas peligrosos para la salud humana.
Hoy, estamos más dependientes de las grandes compañías y transnacionales, que del agro propio. Producir comida es libertad económica... en nuestro mundo hacerlo así significa ser arcaico e ignorante. Los grandes contratos también significan dinero. Si el pueblo se muere de hambre mejor, se tiene con qué especular; y aun así se hace dinero. Genocidas.
Además, las grandes compañías alimentarias patentan semillas genéticamente alteradas, que pueden rendir y ser una eficaz alternativa contra el hambre; eso cuesta dinero, ergo... los alimentos no serán para todos.
El dominio de las fuentes de energía, el petróleo, dominado por las ‘siete hermanas’ que tienen el control total de las reservas petrolíferas, con lo cual dominan la economía del mundo. Solo Venezuela escapa por el momento de ciertas negociaciones, pero acabará cediendo por su afán de controlar a nuestra América Latina.
Otro poder peligroso y asfixiante es el denominado ‘cuarto poder’; es decir, los medios de comunicación, estos no representan a los pueblos, ni sociedad alguna, representan intereses, manipulación, sea de sus propietarios o sea de sus socios... o de quienes estén detrás de ellos.
Por lo general los medios afectan mayormente las acciones de los estados políticos, porque no han podido controlar ni intimidar a otros ‘poderes fácticos’, como las dictaduras, las mafias o las grandes transnacionales; por eso el cuarto poder es peligroso en manos irresponsables, porque puede acabar con un país, con una civilización, pero no con las organizaciones delictivas.
Los medios de comunicación son actualmente los sacerdotes del milenio, el cuarto poder puede liberar las mentes, pueden revolucionar las edades, pero pueden llevarnos por el capricho de algunos de sus miembros a un profundo abismo, una mentira dicha cien veces se convierte en verdad, tal máxima hija del siglo XX es muy peligrosa hoy, porque las redes sociales, los medios impresos, difunden verdades y mentiras en segundos.
Vayamos, amigos míos, con cuidado y atentos a las señales.
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