• 22/06/2024 00:00

Nearshoring y friendshoring: Dos modelos para revitalizar la economía

Ambos modelos ganaron preponderancia en los últimos años a fin de reducir costos y evitar contratiempos logísticos

Centroamérica y República Dominicana podrían aprovechar la cercanía y buenas relaciones con Estados Unidos (EE.UU.) para dinamizar sus economías gracias al nearshoring y friendshoring. Estos son dos modelos que ganaron terreno en los últimos años debido a una serie de factores como la pandemia, la crisis en las cadenas de distribución, las tensiones comerciales entre potencias y los conflictos políticos que surgieron en varias partes del mundo.

El nearshoring sucede cuando una empresa mueve toda o una parte de su producción —generalmente ubicada en Asia— para situarse más cerca del consumidor final —es decir, EE.UU.— a fin de reducir costos y evitar contratiempos logísticos.

En los albores de la crisis sanitaria por la covid-19, grandes empresas estadounidenses instaladas en el continente asiático vieron interrumpidas sus cadenas de suministro debido al confinamiento en China. Esta disrupción evidenció la importancia del nearshoring y las eficiencias que le puede brindar a las cadenas de producción globales; precisamente, este modelo abre espacio para que la región aporte valor agregado.

Promover el crecimiento de las cadenas de valor, especialmente en sectores como semiconductores, dispositivos médicos y textiles, impulsar la productividad a través de la investigación y desarrollo, y mejorar las habilidades laborales al intercambiar conocimientos internacionales, son algunos de los beneficios de este modelo. Además, las nuevas inversiones podrían revitalizar la economía mediante el desarrollo de cadenas de suministro locales, de acuerdo con el estudio de Deloitte, “Nearshoring en Centroamérica”.

Costa Rica es uno los países de la región que podría haber capitalizado los beneficios de este modelo, gracias a sus principales productos de exportación hacia EE.UU. como dispositivos médicos, aparatos de ortopedia y circuitos integrados, entre otros. Por su parte, en Centroamérica y República Dominicana el impacto del nearshoring ha sido limitado, sin embargo, están surgiendo oportunidades con el principal socio comercial de la región (EE.UU.) que podrían resultar en friendshoring.

Ventana de oportunidad

El friendshoring es una práctica comercial donde las redes de la cadena de suministro se enfocan en los países que se consideran como aliados políticos y económicos. En términos comerciales, la región puede beneficiarse de este modelo, pues más del 50% de las exportaciones de Centroamérica y República Dominicana tienen como destino EE.UU., según el informe.

Entretanto, la potencia norteamericana puede obtener réditos gracias a la variada oferta industrial que ofrece cada país: Costa Rica y República Dominicana mediante instrumentos médicos, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua a través de la industria textilera y Panamá con el sector de transporte marítimo.

Ahora bien, ¿Cómo se podría aprovechar el friendshoring? Actualmente, la potencia desarrolla una estrategia para que la cadena global de semiconductores sea menos susceptible a las disrupciones, ya sea mediante la producción local o importando estos dispositivos desde mercados más cercanos.

Mediante la CHIPS ACT (Ley Chips de EE.UU.) la potencia destinará cerca de $52.700 millones para la investigación de semiconductores y otorgará esos recursos para diferentes etapas: fabricación, desarrollo, incentivos fiscales y seguridad tecnológica e innovación internacional, señala el estudio.

Desde el punto de vista de la cadena de valor, la región podría participar tanto en la etapa de fabricación, dotando a la potencia de materiales y químicos, como en la fase de ensamblaje y prueba mediante la creación de laboratorios para probar semiconductores y luego exportarlos hacia EE.UU.

Los países con industrias más complejas e intensivas en tecnología, que desarrollan dispositivos médicos o chips, son los que tendrían más ventajas para producir semiconductores; este sería el caso de Costa Rica, República Dominicana y Panamá, naciones que están buscando acercamientos con EE.UU. para establecer acuerdos comerciales que les permitan avanzar en la investigación, producción y desarrollo de los semiconductores.

No obstante, esto no significa que los otros países (especializados en manufactura intensiva de mano de obra y recursos) no puedan obtener los beneficios del nearshoring.

Aunque el modelo es reciente, ya deja resultados en la región y en el 2023 Google Cloud estableció un acuerdo de varios años con El Salvador para convertir a esta nación en un centro tecnológico con un enfoque en gobierno digital, salud y educación. Por su parte, Panamá creó la “Comisión de innovación en microelectrónica y semiconductores” a fin de capacitar al talento humano en estas áreas e impulsar la investigación y desarrollo de chips.

Actualmente, la región enfrenta desafíos tanto para capitalizar los beneficios de este modelo económico como para atraer la inversión extranjera directa (IED) en general. Algunos de estos retos son: temas regulatorios, apertura de empresas, permisos de construcción, disponibilidad de recursos energéticos (gas natural, electricidad), así como el mejoramiento de caminos para el transporte y destino de las mercancías.

También, es clave desarrollar una fuerza laboral altamente calificada, mejorar las instalaciones tecnológicas y dotarlas de un internet más estable. Además, los niveles de inseguridad y violencia siguen siendo retos constantes para los gobiernos.

La autora es socia directora de Marketplace de Deloitte para América Latina

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