• 11/05/2024 23:00

Necesitamos un etiquetado más amigable

Adoptar una etiqueta de advertencia con un símbolo de “alto en” nos colocaría en el mejor camino hacia una mayor transparencia en el suministro de alimentos

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El sistema de etiquetado de alimentos en Panamá no facilita a los consumidores la tarea de evaluar el valor nutricional de los alimentos que compran. Es hora que el ministerio de Salud, el ministerio de Comercio e Industrias y la Acodeco hagan algo al respecto.

En la última década, más de 40 países han adoptado información nutricional fácil de entender en el frente del paquete que muestra, de un vistazo, qué alimentos son más (o menos) saludables. Hasta ahora, Panamá no ha exigido el etiquetado frontal del paquete, sino que se ha basado en los esfuerzos voluntarios de la industria alimentaria, cargados de números y porcentajes confusos.

Solo recientemente la idea de un mejor sistema de etiquetado ganó fuerza en Panamá. El año pasado, se presentó una iniciativa legislativa con la intención de informar inmediatamente si un producto contiene ingredientes que usted preferiría evitar.

Lo único que se interpone en el camino es la industria alimentaria. Prefiere una etiqueta que muestre gramos o miligramos de nutrientes junto con el porcentaje de valores diarios, un tipo de etiqueta que actualmente se encuentra en la parte posterior o lateral de los envases. En cambio, optar por una nueva etiqueta permitiría utilizar las palabras “alto en” para indicar cuando un producto tiene cantidades superiores a las recomendadas de sodio, grasas saturadas o azúcares añadidos. Esta etiqueta basada en la ciencia podría reforzarse aún más con la adición de un símbolo fácilmente reconocible, como un signo de exclamación.

Mediante el uso de símbolos, colores y un lenguaje sencillo, las etiquetas frontales de los paquetes adoptadas por otros países han educado a las personas sobre el contenido de sus alimentos, les han ayudado a tomar decisiones más saludables e incluso han alentado a las empresas a reducir la sal y el azúcar en sus productos. Por el contrario, se ha demostrado sistemáticamente que las etiquetas numéricas respaldadas por la industria alimentaria son más difíciles de entender.

Con enormes ganancias en alimentos altamente procesados y pobres en nutrientes, es de esperar que los grupos de la industria alimentaria prefieran etiquetas que dificulten a los consumidores discernir qué productos son más saludables que otros. Muchas de estas mismas empresas han estado luchando contra las etiquetas frontales de los alimentos amigables para el consumidor durante casi dos décadas. En 2010, el Instituto de Medicina (ahora Academia Nacional de Medicina) publicó su primer informe recomendando un sistema de etiquetado nutricional en la parte frontal del paquete a nivel nacional. Poco después, las empresas alimentarias lanzaron “Facts Up Front”, un sistema de etiquetado voluntario patrocinado por la industria que ahora aparece en muchos alimentos y bebidas envasadas. Esto ayudó a la industria a retrasar la regulación durante más de 10 años.

Las etiquetas de advertencia son amigables para el consumidor porque utilizan un símbolo bien conocido (la señal de alto), sus bordes y formas resaltan contra el empaque y resaltan la información nutricional clave que los consumidores necesitan. Desde su implementación en decenas de países, las empresas de alimentos han reducido el azúcar y la sal en sus productos para evitar llevar etiqueta y los consumidores han comprado menos bebidas azucaradas y menos azúcar en respuesta. Los productos que llevan una etiqueta de advertencia no pueden comercializarse entre niños ni venderse en las escuelas.

Las etiquetas también incluirían información obligatoria sobre edulcorantes sin azúcar, como la sucralosa y la stevia. Esto se hizo porque, después de que se introdujeron las etiquetas de advertencia, los fabricantes de alimentos aumentaron el uso de edulcorantes sin azúcar, particularmente en productos que reducían el azúcar para evitar llevar una etiqueta.

En Europa la industria alimentaria adoptó un sistema llamado Nutri-Score que funciona bien porque asigna una puntuación a cada producto con base en su perfil nutricional y utiliza un sistema de clasificación de letras con colores (verde para buenos y rojo para malos) para que los consumidores comprendan rápidamente la información nutricional. De igual forma en Australia y Nueva Zelanda se adoptó el sistema Health Star que facilita la elección de productos saludables al asignarles una puntuación representada por estrellas (entre más estrellas, más saludables). Tanto el sistema Nutri-Score como Health Star han alentado a las empresas a reducir el azúcar y la sal en sus productos para obtener calificaciones más altas.

Es crucial que las autoridades panameñas tomen una decisión basada en la ciencia, como lo han hecho otros países. La mayoría de los panameños tienen problemas para cumplir con las recomendaciones de una dieta saludable. Adoptar una etiqueta de advertencia con un símbolo de “alto en” nos colocaría en el mejor camino hacia una mayor transparencia en el suministro de alimentos. Y de paso estaríamos coadyuvando a solucionar los problemas graves de diabetes tipo 2 y obesidad en la población.

El autor es empresario
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