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- 05/11/2023 00:00
Ozempic no cura el problema real
Las recientes publicaciones sobre los nuevos medicamentos para bajar de peso como Ozempic, realmente me incomodan. Porque supongamos que de verdad existiera un medicamento seguro que promoviera la pérdida de peso mediante la reducción del apetito. Eso suena bien, pero no está del todo claro que eso sea realmente lo que haya sucedido. Y lo peor es que muchos piensan y actúan como si así fuera. Además, eso podría eliminar el argumento en contra de los alimentos procesados y cambiar las formas en que los producimos, comercializamos y comemos actualmente.
Y allí es donde está lo malo de todo esto, porque la agricultura y la industria alimentaria tal como están organizadas actualmente son fatales para el medio ambiente, el cambio climático, la tierra, el bienestar animal, el trabajo humano y muchos aspectos más. Y nadie se ha atrevido a ponerle el cascabel al gato, a pesar de las innumerables evidencias sobre la naturaleza dañina de los alimentos ultraprocesados que comprenden la mayoría de las calorías consumidas por la población. Si los nuevos medicamentos como Ozempic pueden hacer que las personas tengan menos probabilidades de ganar peso e incluso más probabilidades de perder peso, entonces que alguien me explique si también ayudarán a reducir la tasa de cánceres relacionados con la dieta. Por supuesto que nadie puede explicar eso.
Es como si alguien te golpeara en la cabeza con un martillo y luego te administrara un analgésico. O como si quisiéramos alegremente resolver el problema del cambio climático caminando en vez de conducir autos. Pues sería genial, pero qué hay de las otras causas del cambio climático como la generación de metano por la industria de carne. Sería pues como un consentimiento de todos para comercializar y consumir más productos cárnicos. Igual sería con el Ozempic, todo parecería como un permiso para seguir comercializando comida chatarra.
Al medicarnos como Ozempic no existe ninguna garantía que eliminaremos el daño causado por los alimentos procesados. Por supuesto que no, y eso no es cierto ni nunca lo será. Ozempic es otra más en la larga lista de salidas cosméticas que no enfrentan claramente la causa del problema, porque en lugar de abordarlo, intenta eliminar los síntomas y curarlos. La obesidad puede causar enfermedades, pero en sí no es una enfermedad. En todo caso, es un desorden social, provocado por la alimentación forzada de las personas con “comida” que se acerca más a la definición de veneno en el diccionario: te enferma y no te hace sentir bien. No es necesario ser obeso para padecer diabetes, cáncer o enfermedades cardíacas.
Las causas fundamentales de todo esto son, sin lugar a dudas, muy difíciles de abordar. Porque en este sistema, las grandes corporaciones ganan dinero en ambos sentidos: sembrando las causas de las enfermedades (y cobrando por ellas) y luego vendiendo las llamadas curas. Es necesario reformar todo el sistema si queremos alimentos que sean saludables, justos, ecológicos y asequibles para todos.
Esto último merece énfasis, porque es probable que Ozempic y otros medicamentos para bajar de peso estén disponibles sólo para las personas con el mejor seguro médico, aumentando así aún más las disparidades de salud entre ricos y pobres. Aquí hay muchas cosas distorsionadas y es terrible ver la publicidad que le han dado a estos medicamentos. Para comprobar mi sensatez sobre parte de la indignación que siento, conversé con un amigo doctor y su respuesta inmediata fue: "Es como ignorar las fuentes de contaminación del agua porque podemos comercializar filtros de agua que funcionan bastante bien". Tenemos un gran problema, un problema social, y nuestra reacción es idear un fármaco que aborde algunos de los efectos del problema en algunos de nuestros cuerpos. Eso ni siquiera parece una reacción de una persona cuerda. ¿O sí?
No estoy seguro y tampoco estoy preparado para saber, aunque bien podría ser que nadie lo esté en este momento, si realmente hay algo de malo en usar Ozempic como tratamiento, como tampoco hay nada malo en tomar ibuprofeno para las enfermedades crónicas de dolores de cabeza, o en todo caso, comprar filtros de agua para purificar el agua del grifo. Sólo me preocupa que sea otra distracción más del problema real. Porque si creyera que se puede hacer algo y escoger entre ayudar a las personas a atenuar sus apetitos y antojos, o hacer un mayor esfuerzo para corregir la producción, distribución y comercialización de alimentos, por supuesto no dudaría en esta última opción. Pero conociendo y sabiendo que el dinero es lo que manda en este mundo, no tengo dudas que los fármacos serán los que cubran el vacío y se proyecten como la gran cura de todos los males. En otras palabras, la industria seguirá resolviendo los síntomas mientras ignora las causas.