• 19/11/2022 00:00

Panamá: urge un liderazgo

“Debemos copiar el ejemplo de Diógenes: alumbrar colectivamente, mediante campaña exigente para identificar y animar líderes potenciales [...]; exhibiendo más al virtuoso que al delincuente merecedor de sanción exterminadora”

“¿Qué buscas, Diógenes?: Estoy buscando un hombre”. Aforismo griego atribuido a Diógenes de Sínope (siglo IV a.C.).

En ese instante lejano histórico, cuando Diógenes, filósofo griego de la escuela cínica, lanzó esa frase-respuesta en su caminar alumbrando con una tea por las calles de Atenas, no se refería al hombre de carne y hueso, sino a la decadencia de las virtudes clásicas, el vacío intelectual y la pérdida de ideales; como señales de una crisis existencial colectiva. Pues, para los griegos de ese entonces, ser hombre significaba ser virtuosamente libre de debilidades relacionadas al pensamiento.

Traspolando ese ejemplo de ese pasado griego, debemos reconocer y aceptar que nuestra Patria transcurre por un proceso similar: extendido con una orfandad de Gobiernos incapaces de crear elevada seguridad en la gobernanza; producto de desgobiernos instrumentados y conflagedos amoralmente como subproducto de empresas comerciales que se proclaman sutilmente partidos políticos. Prueba de lo anterior es el costo indicador, para no llamar gasto, por millones, que se debe efectuar en las candidaturas que la mayoría surgen, en la carrera sin buen pedigrí con antecedentes de significativo valor para luchar contra nuestras debilidades colectivas, como hongos nocturnos exhibiendomusculitos con promesas de soluciones, hasta para lo inexistente, para una población mayoritaria que hace el juego simulado de ingenua. Todo es una farsa sin carnaval, a sabiendas de que el sistema “democrático” se sostendrá cuando baje el telón en ese teatro de pantomimas.

Si sabemos leer críticamente y saber escuchar lecciones, para no ser tontos útiles, llegaremos a saber, que, en nuestro no bien amado Panamá, se enfatiza el comercio como primer factor para su desarrollo; no la agricultura ni la industria, Entonces, amiga(o) que leyéndome me escucha con pretensión de dialogar, esa relación de producción, basada en el comercio, debe producir, en el código de la consciencia colectiva, el endiosamiento de lo material _ utilitario. Si dudas de mi información observa, con mirada clínica, el modelo de desarrollo que nos implantó la conquista-colonización española; o investiga por qué Omar Torrijos lanzó, además de la lucha por conquistar nuestra plena soberanía nacional, pese a obvios errores y en honor a la justa verdad, planes para impulsar la producción agropecuaria campesina (asentamientos humanos y cooperativas), unidos a una educación para la producción contra el consumismo y una salud igual para todos.

Todo para, después de nuestro Canal, afirmar nuestra plena soberanía nacional.

Desapasionada y objetivamente, debemos señalar que nuestros Gobiernos, contados con pocos dedos de una mano-unos por sus intereses de clase oligárquica y otros incapacidad- no han liderizado la aspiración de nuestro pueblo para un cambio en el actual modelo socioeconómico.

Cuan cerca estamos llegando a un Estado fallido, producto de aplicar un modelo con herencia fenicia (antiguo grupo humano, en Medio Oriente mediterráneo, dedicado preferentemente al comercio) y ausente de un verdadero liderazgo grupal, incapaz intencionalmente de reencarnar las soluciones que propone el pueblo mayoritario. Lejos estamos de esa definición que hace el gran mexicano, conferencista-expositor sobre el tema de liderazgo, Miguel Ángel Cornejo: “Los líderes son personas con ejemplos jerárquicos de conducta y actitudes para motivar a un grupo en la obtención o alcance de objetivos comunes; contagiosamente carismáticos”.

Poseemos, y hemos poseído, Gobiernos que hacen el papel de autoridad; jefes sin jerarquía; con decadencia de las virtudes clásicas y un vacío intelectual que raya en una mediocridad sin ideales soñados; animadores causantes de convulsiones sociales violentas.

Demandamos la presencia de líderes capaces de pasar sin mancharse en nuestro pantano político, con el valor-coraje de impulsar cambios vitales, pese a las piedras que le arrojan los mediocres del camino.

Urge la presencia de Gobiernos incorruptos, que administren el erario no para chorrear hacia arriba, sino hacia abajo donde está la mayoría con pobreza hábilmente creada-explotada para beneficio de una minoría que se vale de un grupo armado, extraído de la clase popular, para sofocar, con enfrentamientos de pueblo vs. pueblo, las protestas reclamadoras de justicia.

Debemos copiar el ejemplo de Diógenes: alumbrar colectivamente, mediante campaña exigente para identificar y animar líderes potenciales organizados en grupo; poseyendo el coraje para acompañarlos en la trayectoria; exhibiendo más al virtuoso que al delincuente merecedor de sanción exterminadora.

Construyamos, con transformaciones estructurales, la Patria que amamos y soñamos.

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