• 03/04/2015 02:00

La ingenuidad de los panameños

Un medio que nació enfrentando a la dictadura militar, hoy convertido en un mero instrumento comercial

Prefiero utilizar el vocablo ‘ingenuo’ para referirme a los panameños y no la lapidaria frase de Einstein: ‘Hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana. De lo primero no estoy seguro’.

Cuando Ricardo Martinelli Berrocal era director general de la CSS, le puso su puesto a disposición del presidente Pérez Balladares, luego de que, en el seno de la huelga médica, probamos ante el Consejo General de Estado los innumerables actos de corrupción de este sujeto y su macabra intención de crear una entidad financiera para que él y sus amigos manejaran los fondos de Invalidez, Pensión y Muerte de los asegurados. Por eso, años más tarde, en mayo de 2009, sentado frente a la televisión veía estupefacto la desbordada euforia de los panameños ante el triunfo de Martinelli Berrocal como presidente de Panamá, cantando en coro ‘Los Locos Somos Más’. Le comentaba a mi esposa que esa alegría pronto se disiparía, pero costó trabajo demostrar quién en verdad era ese nefasto personaje. A los pocos meses de su Gobierno empecé a escribir un artículo de opinión semanal en el diario La Prensa en el que denunciaba sus desmanes. Hace poco un íntimo colaborador de ese presidente me dijo que cada miércoles, Martinelli Berrocal se descompensaba al leerlos y se encolerizaba tratando de ubicar al informante de palacio a quien califiqué como ‘Garganta Profunda’. Era tanto su disgusto que le dio instrucciones al diario La Prensa para que me impidiera seguir escribiendo. Un medio que nació enfrentando a la dictadura militar, hoy convertido en un mero instrumento comercial. Lo mismo ocurrió con los comunicadores matutinos de televisión. La gente me tildaba de ‘loco’ y muchos rehuían estar junto a mí. Pero la verdadera historia siempre sale a flote y, admito, me quedé corto. Cada día surgen más evidencias de los desmanes de todos los integrantes del Gobierno que inició en el 2009.

A mí el actual presidente jamás me engañó. Fue vicepresidente, canciller y socio de Martinelli Berrocal. Participó activamente en el proceso de pinchazos a los opositores, tal como lo demostraron los ‘wikileaks’ que se filtraron de la Embajada de los EE.UU. Participó por acción u omisión en todos los actos de corrupción de ese Gobierno y ha guardado el clásico silencio de los cómplices. Su Gobierno, si bien no con la agresividad de su antecesor, mantiene la misma hoja de ruta, incluyendo a personas que ocuparon puestos de mando. Los temas cruciales de los panameños como el MINSA, CSS, transporte, inseguridad ciudadana, las construcciones antiambientalistas, los problemas del agro, los impuestos a la clase media, la canasta básica, el estímulo al lavado de dinero, etc., continúan galopando sin controles. Y la gente con su acostumbrada ingenuidad e inacción, espera que todo mejore.

Tenemos que entender, de una vez por todas, que puede haber pugnas interoligárquicas por el control del poder político, pero que las directrices económicas vienen de afuera y son de obligado cumplimiento por parte de estos Gobiernos títeres. Que Panamá es un protectorado gringo desde 1846, aunque nuestros connotados historiadores no se atrevan a decirlo. Que el acercamiento entre Cuba y EE.UU. se está llevando a cabo por órdenes de Washington. Que la biblia económica la dicta el capital financiero internacional de indiscutible cumplimiento. Que existe una malsana componenda entre los partidos políticos y la mayoría de esos grupúsculos de la llamada sociedad civil para que todo siga igual. Ojalá pudiéramos ir despojándonos de esa ingenuidad, para no decir estupidez, y entender que solo la unidad de todos los sectores es la única forma de enfrentar a esos poderosos enemigos. No esperen ayuda de nadie. Aunque ya sopeteado, cada día se agiganta más ese refrán que dice ‘Solo el pueblo salva al pueblo’. Me alegra al ver que ya hay destellos de luz en el camino.

MÉDICO

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‘A mí el actual presidente jamás me engañó. Fue vicepresidente, canciller y socio de (Ricardo) Martinelli Berrocal...’

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