• 13/09/2026 00:00

Paz + ciencia = Paciencia

La paz es prisionera de guerra, pues los fabricantes y traficantes de armas dependen de conflictos para su supervivencia financiera. Con razón “Tromp”, trompada o trompón renombró el Departamento de “Defensa” a “Guerra”.

El complejo militar-industrial no dudaría en sancochar la paloma de la paz, incluso condimentarla con su rama de olivo. Ojo, el llamado sancocho no es un plato de mi devoción. Sin embargo, “no tendrás paz” es el undécimo mandamiento encubierto.

Algunos caricaturistas harían fiestas con piñatas ante las abrumadoras guerras. Un cliché es la del cavernícola con manduco que deja hinchazones en las cabezas de mujeres; y arrastradas de los cabellos hacia cuevas como objetos sexuales. Similarmente, el presidente Theodore Roosevelt (E.U.A.), amenazó a Colombia con su “gran garrote” para construir el Canal de Panamá. Recién fue el troglodita apodado anaranjado. En guerra con Irán, su misil impactó una escuela primaria. Fallecen 120, niñas en su mayoría. Unos 230 millones de personas murieron en las guerras del pasado siglo XX (suficiente sangre para otro Mar Rojo).

Algunos armamentistas pretenden que, al usar zapatos nuevos, evitarían tropezar con la misma piedra. Sin una bola de cristal, vemos el holocausto nuclear. Los 4 jinetes del Apocalipsis abandonarán el hipódromo iraní, para viajar a otra última cena en la luna. Alerta, la élite de poder mundial “convirtió el dinero en nuestro salvador, y el único conocimiento de valor es aquel que nos ayuda a ganarlo”. ¿Cara o sello? Una moneda lanzada al aire distrae, pero las coimas (cogí-más) se negocian bajo la mesa. Cuidado con la búsqueda de la felicidad comercializada. El prototipo de esa búsqueda surgió con Thomas Jefferson en la Declaración de Independencia (EE. UU., 1776). Jefferson tenía paz y salvo de supremacistas. Tomó su feliz libertad para violar sexualmente a Sally Hemings, una menor esclavizada. George Orwell (“1984”) anticipó la dependencia digital psicológica de nuestra esclavitud moderna (“Big Brother” nos vigila).

Por ende, John Stockwell, un ex alto funcionario de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), confesó que su función es mantener el mundo inestable. El colapso de las Torres Gemelas (N.Y. 9/11) -¿Aviones secuestrados o demolición controlada?- inauguró una nueva era de crecientes incertidumbres. Del polvo de esas torres, nacieron olas de restricciones.

A excepción de la ballena gris que migra 12,000 millas sin visados ni agentes de rastreo digital. P. D. Ouspensky, era un Filósofo ruso que escapó de la Matrix. En su obra “Un nuevo modelo del universo”, señala como la sabiduría acepta la idea de que existen seres, aunque también humanos, que son mucho más elevados, fuertes, complejos y milagrosos que el hombre común. En cambio, Sting (el músico), al escribir “Espíritus en el mundo material”, subraya la retórica del fracaso, sin solución para nuestra evolución. A propósito, Willie Colón nos legó ‘¿Oh Qué será?’: “Yo creo en muchas cosas que no he visto, y ustedes también, lo sé. No se puede negar la existencia de algo palpado, por más etéreo que sea”. El flujo primordial de la causa absoluta equilibra las contradicciones universales.

Durante la epidemia del virus del ébola en África (2014), Cuba fue elogiada por haber desplegado cientos de profesionales de la salud. Hasta la revista TIME la calificó como una “heroína inesperada”. Ahora enfrenta bullying, bloqueos y golpes bajos de lo peor del boxeo norteamericano. Es difícil replicar su misión frente a otro brote del virus en R.D. Congo. Elon Musk, el primer “trillonario” del mundo, ambicionó tener más que los demás.

Luego, diría que “acumular dinero se volverá irrelevante”, pero con ironía redujo el 10% de su planilla. Musk reside en los EE.UU., el país más “rico” del mundo, pero 36 millones de personas sobreviven en la pobreza y 750,000 están en situación de calle. Desgraciadamente, ni de noche hay cama pa’ tanta gente.

En contraste, China avanza a la velocidad de los trenes de bala. Durante las últimas cuatro décadas, unos 800 millones de su población salieron de la pobreza. Mientras los chinos comen Chow Mein, hay estadounidenses que ni siquiera tienen para el cable. “Deberíamos medir la prosperidad de una nación no por el número de millonarios, sino por la ausencia de pobreza y la prevalencia de la salud”, decía el sociólogo W.E.B. Du Bois. Y ese “Poncio Pirata” en la Casa Blanca, ¿Pedirá agua para lavarse la boca? Martin Luther King Jr. advirtió: “O aprendemos a vivir juntos como hermanos, o pereceremos juntos como insensatos”.

Haile Selassie I nos alentó: “debemos llegar a ser más grandes de lo que hemos sido; más valientes, de mayor espíritu y con una visión más amplia”. Hagamos un salto cuántico monu-MENTAL. Aunque algunos proyectan posibilidades de que, en cuatro generaciones, la Inteligencia Artificial provocará la extinción humana. Eduardo Ortega (Senacyt) riposta diciendo: “no vamos a reemplazar, sino a potenciar al ser humano”.

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