Pensar críticamente: lecciones sobre actitudes políticas

Del arco iris de conductas y actitudes escondidas tras argumentos públicos (políticos, científicos, académicos o de la índole que sea) podemos observar y describir, por las limitantes del espacio disponible, al menos dos de ellos hoy: La del Bravucón y la del Pasivo-Agresivo-Resentido.

En la primera actitud mencionada, se observa que esta es propia de alguien que se hace el valiente y agresivo para intimidar a otros, pero generalmente es cobarde si lo enfrentan de verdad. El personaje Trespatines en ocasiones mostraba este papel en sus comedias, cuando espetaba aquella frase muy común “agárrame que le pego”. Pero en este caso el personaje Trespatines suscitaba risas. No obstante, en la vida concreta, esto no genera ninguna risa sino repulsión de los personajes que agencian esta actitud; eso sí, cuando son enfrentados con poderes reales, con verdades inapelables, sobreviene la risa de los que fueron amenazados e irrespetados.

En el caso del secretario de Estado del presidente Trump, visto en el escenario de su visita a China la semana pasada, esta actitud es más que elocuente. Generó en muchos, pena ajena y en otros muchos más, la satisfacción de verlo sometido, deglutiendo todas sus palabras intimidatorias y ofensivas. El secretario Marco Rubio-que después de su ida al gigante de oriente ya es conocido como “Malco Lubio”-afirmó en más de una ocasión desde el senado de los EUA, que: “Al negociar con China, pueden estar siendo cómplices de violaciones de los Derechos Humanos incluido el genocidio” (Rubio, 10/03/2021). Desde ese mismo escenario norteamericano, afirmó que “La China comunista no es, ni será jamás, amiga de las naciones democráticas” (Rubio, 01/08/2024). Por supuesto que, siendo secretario de Estado en funciones, multiplicó sus ataques verbales hacia el gobierno chino. A contrapelo, con las vistas noticiosas de agencias no proclives a uno u otro bando de poder mundial, se pudo captar toda la simbología, gestos y palabras que convirtieron al señor “Lubio” de un aguerrido gendarme internacional, en un perfecto monaguillo sermoneado.

La actitud bravucona, por lo común, termina en estas situaciones; en las que, llegado el momento de la dura verdad, sus argumentos revelan que no hay un fundamento sólido que los sostiene, negando el carácter histórico de las relaciones sociales, sobre todo las vinculadas al poder político y geopolítico. No entiende, que lo que hoy es, no es igual a lo que era ayer y no será igual a lo que será mañana. ¿Les parece la actitud de alguien conocido entre nuestras autoridades políticas panameñas?

Por su parte, la actitud del PASIVO-AGRESIVO-RESENTIDO, conlleva comportamientos manipuladores. En el pueblo llano, se habla de los “carita de yo no fui” para describir el comportamiento de los agentes de este tipo de actitud. Los políticos caracterizados por esta actitud suelen ser altamente demagógicos. El victimismo, es característico en estos personajes, en la medida que asumen el papel de víctimas para generar lástima o apoyo. Prefieren guardar rencor antes que sostener una conversación edificante que les resulte poco confortable, con lo cual acumulan mucha tensión y los lleva hacia el resentimiento. Cuando pasa a esta fase, no se distingue del que critica, por ejemplo, a los “corruptos del gobierno”, porque en el fondo aspira a reemplazarlos para ser el beneficiario de dicha corrupción, manipularla en su favor.

La cuestión aquí es que, los argumentos de los pasivos-agresivos-resentidos, ocultan que sus verdaderas intenciones no son atacar el fondo de una crisis o problema, sino disfrutar de lo que hoy disfrutan los que gobiernan. En efecto, los y las candidatas a presidentes o a rector/a-en el caso de la contienda electoral universitaria actual-que realizan ataques furibundos a las autoridades actuales en lo personal o en sus puestos de autoridad, no plantean la superación de las crisis, no aspiran a los cambios exigidos por la realidad institucional o nacional, porque no es eso lo que los anima, aunque lo afirmen en sus discursos.

Por ahí ha aparecido algún candidato a presidente, en cuyos discursos el ataque al gobierno actual y su gestión corrupta es el centro. Pero no menciona para nada, que la crisis del país está vinculada a la entrega de nuestra soberanía y capacidad de desarrollo autónomo, al haberlo alineado a un bando geopolítico mundial poniéndonos en la mira de ataques económicos y geopolíticos por no asumir la posición de neutralidad, que nos exigen los tratados canaleros, no para el canal únicamente, sino para todo el país. Su resentimiento es con los de menor poder que gobiernan, no con los de mayor poder que someten a estos últimos.

Ninguna de las dos actitudes políticas está en sintonía con el pueblo o con los grupos que claman por cambios progresivos sustanciales. Pero en sus discursos son capaces de ó generar sumisión por terror ó manipulación de las mentes.

Lo Nuevo