La jefa de gabinete del MEF defiende la urgencia del proyecto de ley de sustancia económica. Explica cómo esta normativa busca modernizar el sistema fiscal...
- 15/01/2015 01:00
Entre piratas y corsarios
Consultando varios diccionarios la diferencia entre piratas y corsarios radica en que los piratas atacaban embarcaciones en aguas internacionales por su propia cuenta; mientras que los corsarios tenían patente de corso, un documento que les concedía el derecho de atacar naves y territorios enemigos.
Allí radica quizás el eterno problema de la política panameña pos invasión donde en todos los gobiernos de turno han existido piratas y también corsarios en contubernio con algunos empresarios.
La expectativa es grande y mas aún con el inicio de gestión tanto del nuevo Contralor General de la República como de la nueva Procuradora General de la Nación. Ambos tendrán la delicada labor de seguir dando curso al debido proceso en los presuntos actos de corrupción que empañan significativamente cualquier aspecto positivo en la pasada administración gubernamental 2009-2014.
Lo que percibe gran parte de la población es que en el pasado gobierno hubo una gran cantidad de corsarios que abusaron de su condición para actuar de forma incorrecta en sus respectivos puestos. Algunos entraron limpios y salieron millonarios, y otros que entraron millonarios salieron billonarios, todo a costilla de los dineros del Estado que no es más que el fruto de los impuestos que pagamos cada uno de los ciudadanos de este país.
La gente quiere que caigan tanto los peces chicos como los peces gordos ‘caiga quien caiga’ es la consigna de gran parte de la población y romper de una vez por todas la tradicional percepción que aquí en Panamá ‘nunca pasa nada’.
La coyuntura actual y el despertar del panameño generan optimismo en que ‘sí va a pasar algo’ con los presuntos, pero evidentes, casos de corrupción; de no ocurrir nada estaremos frente a la antesala de un malestar masivo de dimensiones incalculables y con un desenlace de confrontación para nuestra joven democracia. Finalmente, así como la justicia es efectiva con los piratas que de forma autónoma incurrieron en actos delictivos, también la ley debe garantizar la certeza del castigo para todos aquellos corsarios, que con la más alta bendición gubernamental, hicieron de la corrupción la regla y no la excepción.
COMUNICADOR SOCIAL