Un fuerte terremoto de magnitud 7,1 se registró este martes 28 de julio en la prefectura de Kumamoto, al sur de Japón, provocando una emergencia de gran...
Encuentra más de nuestra cobertura en los resultados de búsqueda.
Agrega La Estrella en Google ↗️Ya es recurrente la contumacia de nuestras autoridades que cada año nos montan, con alardes de sabiduría financiera, el sainete del proceso que invariablemente concluirá con la aprobación del Presupuesto General del Estado para el siguiente año, en este caso el del 2027, irresponsablemente deficitario como todos los anteriores, prueba irrefutable de que no existe, a pesar de tantas declaraciones demagógicas, ningún interés por ordenar las finanzas públicas.
Como ha ocurrido todos estos años, cuando está a punto de vencerse el plazo constitucional, el titular del MEF comparecerá a la Asamblea para presentar el proyecto del Presupuesto. Y como también ha ocurrido todos estos años, en la Comisión de Presupuesto de la Asamblea se repetirá el absurdo desfile de los representantes del Órgano Judicial, del Ministerio Público, del Tribunal Electoral, de ministros y directores de entidades descentralizadas, para reclamar, cual coro desafinado, que los montos solicitados por ellos no fueron tomados en cuenta o les fueron recortados por el MEF.
Como lo he hecho en años anteriores, vuelvo a recordar que ese circo se monta en abierta violación de las normas constitucionales que regulan la elaboración del Presupuesto del Estado y sin haber cumplido con la elemental, necesaria y obligatoria presentación de la Cuenta General del Tesoro que, por mandato constitucional, estipulado en el numeral 8 del artículo 161, el ministro de Economía, “con el concurso del Contralor”, tienen la obligación de someter a la Asamblea Nacional, en el mes de marzo precedente, “para su examen, aprobación y deslinde de responsabilidades”.
Según disponen los artículos 267, 268, 269 y 270: 1) La elaboración del proyecto es competencia del Ejecutivo, 2) El examen, modificación, rechazo o aprobación le compete al Órgano Legislativo, 3) Para elaborar el proyecto, el Ejecutivo, previamente, celebrará consultas presupuestarias con las diferentes dependencias y entidades del Estado, 4) En esas consultas debe participar la Comisión de Presupuesto de la Asamblea, 5) En el proyecto que elabore el Ejecutivo los egresos estarán equilibrados con los ingresos.
Los mandatos de esas clarísimas normas los entiende hasta el menos avezado en asuntos presupuestarios; y con mayor razón, por supuesto, nuestros “genios financieros” enquistados en el MEF y los diputados que, como sucede todos los años, luchan a brazo partido para pertenecer a la Comisión de Presupuesto; pero tanto los unos como los otros los ignoran y los convierten en letra muerta.
Si para elaborar el proyecto del Presupuesto, el Ejecutivo ha celebrado las consultas ordenadas por el artículo 268, ¿cómo se explica que los ministros y directores de las entidades estatales que fueron escuchados, sus peticiones analizadas e informados de los montos de las partidas que se les asignarían en el proyecto que, cuando esté finalmente se presenta, aprobado por ellos mismos en Consejo de Gabinete, todos concurran “a llorar a la Comisión de Presupuesto”, para reclamar y, lo que es peor, “negociar con los diputados” a cambio de hacerles, por trasmano, concesiones y favores?
Otra más. Si para elaborar el proyecto del Presupuesto, en las consultas que celebra el Órgano Ejecutivo, en este caso el Gabinete o como mínimo, el Presidente y el ministro del MEF, como está previsto en el artículo 269 constitucional, participa la Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional, ¿cómo se explica y menos se justifica que en esta instancia se vuelva a montar “otra ronda de consultas”, protagonizadas por los mismos funcionarios que supuestamente participaron en aquellas? La respuesta es obvia: Mediante esta repetición, contraria a la más elemental lógica, se crea el escenario para el intercambio de prebendas que allí tiene lugar.
Por elemental sentido común, para poder elaborar un presupuesto de gastos, es necesario que previamente se sepa conque recursos se podrá contar. Y para saber conque recursos se podrá contar, primero se debe saber cuál es “el estado de situación” de las finanzas públicas. Y, para eso es también elemental el informe previo y actualizado, ya mencionado y en mora agravada, pues debió haber sido presentado el pasado mes de marzo, de la Cuenta General del Tesoro; pero visto lo visto, lo que veremos en las próximas semanas, aparte de otra suma de inconsistencias y violaciones constitucionales, será otra versión renovada del sainete presupuestario.