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- 31/03/2010 02:00
Promesas, programación, ejecución
Idealmente debe existir un vínculo entre promesas de campaña, programación oficial y ejecución gubernamental, pero cuando los escollos del camino no son solucionados a tiempo, esa relación no fluye como debería ser. En campaña electoral los candidatos hacen promesas, unas más frondosas que otras, todas con miras al voto favorable el día de la elección. Después del triunfo enfrentan una cruda realidad cuando, ya en función de gobierno y con los pies sobre la tierra, les compete concretar acciones para hacer buena la palabra empeñada y, peor aún, encontrar dineros para realizarlas. Finalmente, el círculo se cierra cuando se pone en ejecución el programa de trabajo para cumplir lo prometido, con la esperanza de mostrar resultados al finalizar sus cinco años de gestión.
Vivimos en abundancia la etapa de promesas durante la campaña electoral. Se llevó los honores el Plan de Gobierno 2009-2014 del Cambio, que, para competir con el Programa de Gobierno 2004-2009 de Patria Nueva, nos presentó las obras y acciones que integrarían “ Ejes Temáticos ”, en lo social, económico, institucional, ambiente y recursos naturales.
Fue más comedido sobre las medidas financieras necesarias para ejecutar el Plan, ofreciéndonos noticias alentadoras sobre rebajas de impuestos, deducciones, exoneraciones, subsidios, etc., pero cuidándose de mencionar únicamente el “ flat tax ” como una diferente y nueva fuente de ingresos fiscales —una sensata estrategia de campaña: solo buenas noticias, nada de anuncios desagradables que pudiesen alienar al electorado.
Después del 1 de julio, al tomar pleno control del gobierno, el nuevo equipo pudo comenzar la siguiente etapa en circunstancias más favorables y con resultados más certeros. Entonces se dieron cuenta del estado real de las finanzas públicas, que se atisbaba hasta ese momento; el aumento de ingresos fiscales, vía impuestos o préstamos, resultó evidentemente necesario y es el motivo real detrás de la reforma preliminar de finales del 2009 y de la definitiva del 2010.
Se elabora, entonces, el Plan Estratégico de Gobierno 2010-2014, publicado en la Gaceta Oficial 26445-A del 12 enero 2010, con las estrategias para el desarrollo económico y social del período, la estrategia financiera y el plan de inversiones públicas. Este documento debe ser de forzosa lectura no solo por los expertos o técnicos en las materias tratadas, sino por el electorado en general, porque ya no se trata de frondosas promesas de candidatos en campaña —llenos de desbordante entusiasmo o preocupados por no obtener resultados propicios en las encuestas de opinión—, sino de un compromiso formal y serio de un equipo de gobierno que disfruta del poder y autoridad necesarios para desempeñar sus funciones y cumplir su palabra como corresponde.
El propio Plan señala que es una hoja de ruta que pondrá a prueba “ la capacidad de gestión y de coordinación ” del Ejecutivo; descarga en la Secretaria de Metas de la Presidencia la responsabilidad de velar porque se cumpla.
Allí, precisamente, opino que estriba el principal desafío para la administración: con una burocracia por naturaleza lenta y pesada, el novel equipo de la Alianza para el Cambio, además de acrisolada honestidad y rápido aprendizaje, deberá demostrar eficientes dotes ejecutivas, porque de promesas intangibles a ejecución palpable, hay mucho trecho. En solo cuatro años la actual administración deberá rendir cuentas de su gestión. Ojalá no haya frustraciones ni reclamos justificados entonces.
*Ex diputada de la República.mireyalasso@yahoo.com