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- 09/11/2020 00:00
El pueblo norteamericano rechaza la guerra a las drogas
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Agrega La Estrella en Google ↗️En las elecciones del pasado martes en los Estados Unidos de América (EUA), todos los ojos estaban puestos sobre la carrera por la Presidencia, y en muy menor medida, las carreras por el control de las dos cámaras del Congreso. Pero hubo una serie de victorias que, aunque no estuvieron en la atención continua de los medios, son mucho más importantes para la libertad y dignidad humanas. Se trata de varias victorias que continúan poniendo en retirada el enfoque represivo de la guerra contra las drogas.
Cuatro estados tenían plebiscitos para la legalización del uso recreativo de marihuana: Arizona, Montana, Nueva Jersey y Dakota del Sur. En los cuatro, los votantes aprobaron la legalización, y lo hicieron con márgenes holgados. Estos estados se unen a otros once que en años previos han ido aprobando, también mediante plebiscitos, la legalización. Son ahora quince estados en la unión federal norteamericana, que han aprobado legalizar el uso recreativo de la marihuana.
En el estado de Oregón, además, el electorado tuvo la oportunidad de decidir sobre otro plebiscito: la despenalización de la posesión de todas las drogas. La moción fue aprobada y Oregón se convierte así en el primer estado en EUA en despenalizar todas las drogas, tal como lo hizo antes Portugal en el año 2001. A partir del 1 de febrero de 2021, cuando ha de entrar en vigor la despenalización, cualquier persona que sea hallada en posesión de cualquier droga en cantidades que se consideren de consumo, solo estará sujeta a una multa de un máximo de 100 dólares, sin ningún tipo de cargos penales, y la multa será conmutable, si la persona acepta someterse a una evaluación de salud. El espíritu de la reforma legal así aprobada es tratar el abuso de sustancias psicotrópicas como un problema de salud pública, y no como un problema primordialmente de política criminológica.
En otra propuesta sometida a plebiscito, los votantes de Oregón aprobaron también la legalización del uso medicinal o terapéutico de la psilocibina, alucinógeno presente en ciertos hongos. Y en Mississippi los votantes aprobaron el uso medicinal de la marihuana, con lo que ahora serán 35 los estados de la unión federal los que han aprobado uso medicinal de la marihuana.
La tendencia es clara en Estados Unidos. Desde 2012, cuando Colorado y Washington se convirtieron en los dos primeros estados en aprobar, mediante sendos plebiscitos, la legalización del uso recreativo de la marihuana, se han ido uniendo otros estados (suman 15 en total), en su mayoría también mediante el voto popular. Esto refleja un cambio de paradigma. La población se ha ido dando cuenta de que la guerra a las drogas no es realmente una guerra contra las drogas, sino contra la gente. Es una de tantas intervenciones modeladas en esquemas de un pensamiento lineal que hace mucho daño cuando es aplicado a sistemas complejos, donde las respuestas lineales a nuestras intervenciones son, si acaso, la excepción.
Esa tendencia que se observa en Estados Unidos hacia la legalización de la marihuana, y ahora con lo aprobado por los votantes de Oregón, hacia la despenalización del consumo de todas las drogas, contrasta con el conservadurismo que en América Latina nos dificulta contemplar que el paradigma de la guerra a las drogas ha resultado un rotundo fracaso. En América Latina, solo Uruguay ha dado un paso firme en el mismo camino, cuando en 2013 su Congreso aprobó la legalización del uso recreativo de la marihuana. En Colombia, uno de los países que más alto costo en vidas y seguridad ciudadana ha pagado como “daño colateral” de esa guerra, sin embargo, la semana pasada el Congreso desestimó una iniciativa para la legalización. Primaron los argumentos de siempre, llenos de conservadurismo y pensamiento lineal que asume que, si X es nocivo, cualquier cosa que se haga para combatir X será necesariamente buena. En particular, el argumento de la marihuana como “puerta de entrada”, sigue siendo esgrimido a pesar de la abundante evidencia que lo desmiente.
En Panamá, hay en la Asamblea Nacional un proyecto de ley que aprobaría el uso medicinal del cannabis. Aprobar el uso medicinal sería un muy tímido paso en la dirección correcta. Pero, en términos generales, en América Latina sigue habiendo mucha resistencia a reevaluar el fracasado paradigma represivo de la guerra a las drogas. Mientras tanto, en el país que nos la impuso a los demás, ya esa guerra contra la gente, mal llamada guerra a las drogas, va en retirada.