El director de la Lotería Nacional de Beneficencia habla de la lotería clandestina, auditorías internas y su plan para modernizar la institución
- 17/12/2020 00:00
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Agrega La Estrella en Google ↗️Por iniciativa del presidente de la República, Laurentino Cortizo Cohen, nuestro país inicia un proceso de diálogo nacional convocado bajo el lema “Pacto del Bicentenario: Cerrando Brechas”. Es una realidad histórica que nuestra tierra y su gente es de larga trayectoria en este tipo de convocatorias, tanto a nivel regional como bilateral y doméstico. Destacan en lo regional, el Congreso Anfictiónico de 1821, convocado por el Libertador Simón Bolívar; en lo bilateral, los sucesivos Acuerdos y Tratados suscritos entre los Estados Unidos de América y nuestro país durante el Siglo XX, que culminaron con el traslado a la República de Panamá de la administración y provecho del Canal de Panamá y sus áreas aledañas; en lo doméstico, los sucesivos esfuerzos de diálogo de 1990 a la fecha, entre los cuales sobresalen el Pacto de Bambito, Visión 2020 y la Concertación Nacional, cada uno con su énfasis particular, dedicados principalmente a temas como la administración del Canal de Panamá y áreas revertidas, reforma constitucional e institucionalidad, y aspectos sociales de distinta índole.
Si bien estos procesos han culminado con resultados variopintos, desde lo extraordinario en lo relativo al Canal de Panamá a mucho, poco o nada en los otros temas mencionados, bien reza el dicho que “un saludo y un café no se le niega a nadie”. En estos procesos es la voluntad y persistencia que arrojan resultados, los cuales por su naturaleza propia pueden llevar generaciones, décadas, lustros o años. En ellos, el tiempo y la prisa no son lo medular, lo es la voluntad de las partes en alcanzar resultados o metas que permitan la viabilidad de su objetivo. En este esfuerzo particular, su loable propósito lo es alcanzar el Pacto Social o cohesión que requiere nuestra colectividad, a fin de garantizar la plena inclusión del 20 % de nuestra población que se mantiene marginada del provecho social. Se identifican en esta situación las provincias de Bocas del Toro y Darién, las comarcas, y los bolsones de pobreza que pululan nuestras urbes. Coincido con el presidente en que la mejor forma de atacar esta brecha es mediante la oportunidad laboral y una educación adaptada a las realidades del presente, ambas esquivas en las regiones de nuestro enfoque.
En lo particular, sostengo la tesis de que nuestro país es víctima de su propio éxito, pues logramos desarrollar una robusta clase media y media baja, cuyo creciente dinamismo y existencia se encuentra ahora amenazada por los devastadores efectos de la pandemia. Este éxito social, aunado a las regiones señaladas en que prevalecen la pobreza y pobreza extrema, nos ha ganado el desafortunado calificativo de país desigual. Pero ciertamente es preferible ser una sociedad desigual como la nuestra, donde el reto es el 20 % excluido, a una sociedad igualitaria donde el 90 % se califica como pobres o de pobreza extrema.
Es por ello por lo que un grupo de panameños hemos aceptado con entusiasmo el reto lanzado por el presidente, afrontar la conquista de nuestra quinta frontera, la inclusión de una minoría marginada de conciudadanos olvidados y dejados atrás. Es un reto casi imposible, pero peor sería no intentarlo, y para ello contamos con la innovadora herramienta tecnológica Ágora, que permitirá su participación y aporte a todos los que coexistimos en este nuestro bello y amado país.
Una sola bandera, un gran reto, “al trabajo sin más dilación”.