• 31/10/2026 00:00

¿Qué cambiaría si Panamá ratifica la Convención de las Naciones Unidas contra la Ciberdelincuencia?

Son las 9:43 p.m. de un lunes. Tu teléfono celular vibra. Recibes un mensaje que lleva el nombre de tu banco: una transferencia a una cuenta desconocida está pendiente. ¿Eres tú la que hizo la transferencia? Sino eres tú, has clic aquí. La página tiene el logo correcto, los colores correctos, incluso el candado del certificado de seguridad junto a la dirección. Ingresas en el enlace, entras a la página, escribes tu contraseña y un código te llega a tu teléfono. La pantalla te dice que la transferencia ha sido cancelada, te vas a dormir. Durante la siguiente hora, la mayor parte del dinero que tenías en tu cuenta ha salido en cuatro transferencias. Estos tipos de casos son los que llegan a las fiscalías y a la policía cada día.

A la mañana siguiente, revisas tu cuenta, te das cuenta de que tu dinero no está, llamas a tu banco y presentas una queja. Solo entonces se ve la complejidad de tu caso. La página falsa del banco estaba alojada en un servidor de otro país. Las personas que construyeron esa página están en un país diferente. En cuestión de horas, los datos de acceso a tu cuenta se vendieron en un mercado de la dark web gestionado desde un tercer país. Tu dinero pasó por cuentas mula en un cuarto país, antes de convertirse en criptomonedas. Las pruebas que podrían identificar a los delincuentes, como los registros de los servidores, direcciones IP y registros de cuentas, están en manos de empresas privadas repartidas en varios países. Algunos de estos datos serán eliminados automáticamente por las plataformas en cuestión de días.

Debido a las complejas modalidades del ciberdelito, tu dinero ha sido desviado de tu país y ahora está en manos de criminales en red que operan a través de las fronteras.

Los ciberdelincuentes no necesitan estar cerca de nosotros para atacarnos. Cerramos la puerta de nuestra casa por la noche y pensamos que estamos a salvo. Pero, ¿también cerramos el Wi-Fi o verificamos la información antes de hacer clik en enlaces enviados? Los ciberdelincuentes están superando a los métodos tradicionales de aplicación de la ley, con la delincuencia transfronteriza y la evidencia electrónica que introducen capas adicionales de complejidad.

La Convención de las Naciones Unidas contra el cibercrimen está diseñada para cerrar esta brecha. Adoptada por la Asamblea General de la ONU en diciembre de 2024 tras cinco años de negociaciones, es el primer tratado global dedicado al ciberdelito. Panamá firmó la Convención el 30 de julio de 2026 y ahora trabaja para su ratificación.

¿Qué cambiaría si Panamá ratifica la Convención en tu caso?

Rapidez. La Convención permite a los investigadores pedir a otro país que preserve rápidamente la evidencia electrónica, congelando esos registros del servidor antes de que desaparezcan, mientras se prepara la solicitud formal de la evidencia.

Conectividad. Los países que se unen se comprometen a mantener una red de puntos de contacto disponibles las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Un investigador panameño que trabaje en un caso en vivo a medianoche tendrá a alguien a quien llamar en los países parte.

Reglas comunes. El ransomeware, el fishing (fraude en línea, el acceso ilegal a sistemas informáticos e interferencia con los datos), y una serie de otros delitos, deben ser criminalizados por todos los Estados Parte, por lo que los delincuentes no encontrarán refugio en un país que no reconoce el ciberdelito.

Apoyo. Un capítulo entero de la Convención está dedicado a la asistencia técnica y la formación, para que los países con menos recursos no se queden atrás. Se genera una cultura de paz y seguridad digital.

La Convención exige que las facultades de investigación digital estén sujetos a salvaguardias, incluyendo supervisión judicial u independiente, límites claros y acceso a recursos, y reafirma las obligaciones de los Estados en virtud del derecho internacional de los derechos humanos, Protegiendo nuestros derechos humanos en el ciberespacio.

Panamá no parte de cero en esto: es parte de la Convención de Budapest sobre ciberdelincuencia del Consejo de Europa desde 2014. Complementando la red de Estados establecida por la Convención de Budapest, y cuenta con la Ley 478 del 4 de agosto de 2025, sobre ciberdelito.

La Convención entrará en vigor una vez que haya sido ratificada por 40 países y hasta el momento van 3 países que la han ratificado por lo que la ratificación de Panamá contaría para aumentar ese número y ayudaría a garantizar que casos como el tuyo no se encuentren con una puerta cerrada de investigación en el extranjero.

* La autora es coordinadora del proyecto Oficina Regional para Centroamérica y el Caribe, Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC)
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