• 31/10/2026 00:00

La Marconi en Panamá y el Perú

“El progreso es una victoria del hombre sobre el tiempo, la lucha sin tregua para sojuzgar las fuerzas físicas y disciplinar la Naturaleza a las necesidades humanas, esencialmente garantizar al hombre la posibilidad de asegurar su destino y cumplir sus fines individuales y colectivos, cada vez más complejos y apremiantes” (Fragmento del discurso inaugural de Celestino Manchego, setiembre 1927).

El inicio del siglo XX, para muchos países de América Latina, nació marcado por la priorización de las comunicaciones para integrar sus respectivos espacios geográficos. El Perú no fue la excepción; de los 4650 kilómetros de líneas férreas existentes en 1927, 2300 habían sido construidas entre 1920 y 1927; se tendieron 19214 kilómetros de líneas telegráficas, el 60% de ellas entre 1920 y 1927; en el mismo período se construyeron las carreteras asfaltadas que, por primera vez, cruzaron el territorio nacional.

En setiembre de 1927 fue inaugurada la estación radiotelegráfica inalámbrica “El Progreso”, totalmente nueva, instalada en un terreno de ocho hectáreas ubicadas al este de la ciudad de Lima en la avenida del mismo nombre (hoy, avenida Venezuela) y equipada con una antena de trescientos pies de altura, “un equipo transmisor Marconi de 15 KW de poder a onda continua por medio de un transmisor automático alimentado por cinco perforadoras cuya velocidad varía de 25 a 150 palabras por minuto” (Revista semanal “Mundial”, nro. 379, Año VIII, setiembre de 1927).

La sala de máquinas era alimentada conjuntamente por la Compañía de Empresas Eléctricas y por una planta generadora propia instalada en la misma estación que contaba con un motor Diesel de 40 HP y un generador de corriente continua de 25 KW. La nueva estación fue la primera de veinte que se construyeron en el país y podía comunicarse con todas las repúblicas sudamericanas simultáneamente. Tuvo un costo de 22 mil libras peruanas (equivalente a 22 mil libras esterlinas de la época).

La prensa de esos años atribuye al presidente Augusto B. Leguía la iniciativa de poner en marcha este valioso avance tecnológico siendo sus realizadores Celestino Manchego Muñoz, ministro de Gobierno, Walter F. Ford, administrador general de correo y telégrafos, y la compañía inglesa Marconi que, a la sazón, tenía a su cargo la modernización del servicio de correos, telégrafos y radiotelegrafía peruanos. Con la nueva estación “El Progreso” se sustituyó la antigua estación “San Cristóbal” -inaugurada también por Leguía en 1912, construida por la firma alemana Telefunken en el cerro del mismo nombre, desbordada por el abundante tráfico radiotelegráfico existente entonces.

La compañía Marconi también desarrolló proyectos en Panamá por aquellos días. A diferencia de su monopolio en el servicio postal y telegráfico peruano de 1921 a 1946, “la Marconi no dominó las estaciones fijas en territorio panameño.

Allí tuvo que competir intensamente con el monopolio de la Tropical Radio Telegraph Co., subsidiaria de la estadounidense United Fruit Company” (Guerrero, 2018) por lo que se concentró en la comunicación marina y en un ambicioso proyecto, el “A Wireless Girdle around the Earth”, que buscó interconectar inalámbricamente todo el mundo a través de estaciones de retransmisión de alta potencia donde Panamá ocupaba un papel estratégico. Su presencia en el istmo concluyó en 1960 cuando el nacimiento de las telecomunicaciones por satélite transformó a la empresa por completo.

El investigador Guerrero (2018) considera que, en el escenario de 1927, establecer una red de comunicaciones inalámbricas tanto en Panamá como en Perú no era un lujo tecnológico: para Panamá significaba el control del tráfico marítimo global, y para el Perú representaba la integración de su territorio y la defensa de sus fronteras, era el fin del aislamiento ya que antes de la radiotelegrafía inalámbrica el país estaba desconectado de la Amazonía peruana.

Los estudiosos de la historia de la tecnología acotan un punto interesante, el cable submarino del Pacífico estaba controlado por la estadunidense Central and South American Telegraph Company cuyas tarifas eran muy elevadas, era necesario buscar una alternativa y el presidente Leguía la encontró en la firma británica Marconi para asegurar el salto tecnológico que necesitaba, esto, en un gobierno considerado filo-estadounidense, constituye un dato relevante porque marcó distancia de Washington cuando se trató del interés nacional.

El primer mensaje emitido desde la nueva estación “El Progreso” fue uno de saludo dirigido al Rey Jorge V de Gran Bretaña compartiendo el éxito alcanzado por la firma Marconi y destacando los lazos de amistad peruano-británicos.

Celestino Manchego Muñoz, el ministro de gobierno del régimen leguiísta, fue dos veces senador en 1939 y 1956, así como un temprano impulsor del voto femenino y fue un decidido promotor del llamado “Tren Macho” que unía Huancayo con Huancavelica en los Andes, llamado así por los retos geográficos que tuvo que afrontar.

La estación “El Progreso” operó hasta 1935 en que, debido a la expansión urbana hacia esa zona de la ciudad, fue trasladada al distrito de San Miguel donde, en 1937, renació como Radio Nacional del Perú, cerrándose así un capítulo de la génesis de las comunicaciones inalámbricas continentales.

* El autor es secretario general de la cancillería peruana
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