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Los grandes pensadores o estudiosos de la problemática económica, política humana y social —sin ningún orden preferencial— resumen en 3 enormes aspectos, los conflictos o desavenencias en cualquier campo de batalla. Estos a su vez pueden resumirse: sujeto, cosa, persona o actividad quien percibe y asume el problema; segundo son las circunstancias o el contexto, momento, condiciones en que aparece o sale a relucir y el tercero, es la cuestión, el motivo, punto especifico concreto que produce o genera la situación o conflicto, duda que es necesario resolver.
Dicho de otra manera, con ligeras variantes y diferentes esquemas o entelequias ontológicas: Tesis, Antítesis, Síntesis o solución al problema. En términos generales, son los tres elementos que constituyen en su esencia, el proceso de la dialéctica, entendiendo esta como la técnica y el método lógico para intentar analizar o descubrir la realidad.
La gran mayoría, toda problemática sobre nuestra existencia humana atraviesan por estas tres etapas. En mayor o menor grado todos o casi todos, son sometidos a la forja del yunque del hierro en la historia. Casi nadie o ninguno escapa a esta ley inexorable de la existencia. Si observamos, la gran mayoría no se libera al imponderable realidad implacable del destino.
En los actuales momentos, una situación que está ocurriendo y sucede a menudo, con proyectos de diferente envergadura —reservorio multipropósito de Río Indio, reapertura y contrato nuevo de la mina Donoso, situación de Cerro Patacón y tantos otros— aunque en menor escala, pero que está atravesando instantes de desasosiego e incertidumbre, es lo referente al proyecto PIASI (Proyecto de Innovación Agropecuario Sostenible e Incluyente) que viene dando tumbos y no existe una definición final, si cabe el termino, para su ejecución (síntesis o solución del problema).
Dicho proyecto, PIASI, es financiado con recursos del BID (Banco Interamericano de Desarrollo), por un orden de $46 millones, tomando en cuenta para participar aproximadamente a 5,000 pequeños productores, según los medios informativos. Orientado y dirigido hacia la agricultura familiar, actualmente está en un proceso de revisión y reestructuración con el fin de redirigir el recurso y los fondos hacia sectores mucho más susceptibles. Existe un desembolso hasta sept. 2025, de 3.36 millones de los fondos asignados. Un aspecto importante era la modernización del IDIAP (Instituto de Innovación Agropecuaria de Panamá) y fortalecer la tecnología agroecológica en 21 distritos y 63 corregimientos del país.
Recientemente, el ministro del MIDA (Ministerio de Desarrollo Agropecuario) en su exposición a la Comisión de Asuntos Agropecuarios de la Asamblea Nacional, rindió un informe general y, entre otras cosas, se refirió al PIASI, confirmando las noticias: “Ese es un proyecto con préstamos del BID para la agricultura familiar. Lo que estamos tratando de hacer es redistribuir esos requerimientos económicos”.
Por otro lado, el reportaje titulado: “MIDA plantea reestructurar el proyecto PIASI, tras polémica por uso de fondos”, publicado en La Estrella de Panamá, el 5 de abril de 2026, hace un interesante análisis y resume textualmente la organización operativa en tres instancias. “La primera destina $20 millones para innovación productiva, cuyo objetivo es promover prácticas agroecológicas mediante bonos de innovación”.
“La segunda destina $10 millones para innovaciones de mercado para reducir pérdidas postcosecha y agregar valor a los productos de forma no reembolsable.”
“La tercera destina $11 millones para fortalecimiento institucional y administración para el IDIAP y la gestión del proyecto.”
Sin embargo, ya hay voces de disconformidad que han expresado su malestar por el manejo y la divulgación adecuada del Proyecto. Una de ellas es Ada Pinzón, presidenta provincial del Comité Nacional de Diálogo de la Agricultura Familiar en Panamá Oeste. Inconforme y enojada denunció que el PIASI se encuentra en un limbo administrativo y falta de transparencia institucional en el uso de los recursos otorgados.
Pinzón aduce que “nos ha tomado por sorpresa, nos llega información por redes sociales de que el proyecto está suspendido o cancelado”.
“No vamos a dejar esto tapadito, vamos a ir hasta las ultimas consecuencias. No sabemos si la suspensión es por parte del BID o del Gobierno, pero nosotros que somos los actores necesitamos saber la verdad”.
En la misma medida Pinzón envió sendas notas al MIDA y al BID. El segundo contestó afirmativamente, señalando que está a la “espera que las autoridades panameñas informen oficialmente sobre sus decisiones respecto al proyecto”. Se desconoce la respuesta del MIDA, al momento de redactar estas líneas.
Permanece la suspicacia y más de uno, pensar, como tantos, otros programas en el país, sin la adecuada coordinación interinstitucional, ni suficiente planificación o priorización de objetivos y metas en los diagnósticos preliminares para la elaboración del proyecto.
De allí, quizás, las expresiones dichas por el ministro, párrafos arriba, donde expone la reconfiguración de ciertos aspectos y el público meta hacia el cual va dirigida la proyección y los beneficios; al igual que la desconfianza, cierto silencio de una de las partes, ante el giro que van tomando los acontecimientos. Los próximos días debe ir definiéndose el norte, caminos a seguir, no debe existir zozobra ni desconfianza en ninguna de las partes o sectores involucradas: aclarar dudas.