El expresidente de Costa Rica habla sobre la relación entre ambas naciones, como sobrevivir tiempos oscuros para la región y el poder de contar una buena...
Estos últimos ocho días en Panamá, han estado entretenidos, por decir lo menos. El pasado domingo el expresidente Martín Torrijos anunció el lanzamiento de un nuevo partido político. En el acto vi cosas buenas y otras que pudieron haber sido mejores, por decir algo. En la parte de lo bueno, vi una presentación corta, concisa y directa. El preámbulo liderado por jóvenes de diferentes puntos del país fue una buena estrategia.
El lugar escogido que, en algunos vídeos se veía bastante lleno, en la transmisión en vivo hecha por YouTube, no se podía apreciar por la mala iluminación; igual, al finalizar en los vídeos que se transmitieron por canales locales se veía a mucha gente de pie, con letrero y aplausos, pero nada de eso se vio en la transmisión central.
El mensaje del expresidente fue bueno, certero, pero para muchos, algo le faltó. Lo que sí es una realidad es que puso el plebiscito por la mina en la palestra pública y eso nadie se lo podrá negar. Pienso que al final los organizadores debieron haber tenido disponible para entrevistas a los medios presentes, a algunos de los jóvenes que estaban presentes, en lugar de las tradicionales figuras de la política nacional que se vieron.
Casi que simultáneamente se anunció con bombos y platillos la renuncia de un presidente de un partido para adherirse a MOCA. Esto de por sí hubiera sido una gran noticia si este movimiento hubiera estado acompañado de un grupo significativo de sus “seguidores” que al igual que él, abrazaban las nuevas toldas. Sin embargo, su sola presencia no dice mucho más allá de lo que se vio. Considero que fue de muy poco valor político y mediático.
Más adelante en la semana vimos en medios de comunicación tradicionales a la nueva defensora pidiendo privilegios, pero en favor del “pueblo” equivocado. Considero que quienes están privados de la libertad deben tener todos los derechos de un ser humano, pero con el mayor respeto. Ver partidos del mundial no es un derecho humano. Deben tener derecho a la recreación, pero no a la que ellos quieran.
Ellos se ganaron solitos su condición y, como a cualquier otro, se les deben garantizar sus derechos, no privilegios de convictos. Aunque ellos dirán que si el que más delinquió lo ven en playas, piscinas y jacuzzis, viendo televisión y paseando en lancha, ¿por qué no podrían hacerlo ellos? ¿Verdad?
Apenas el pasado jueves, al país se le había anunciado que la junta directiva de nuestro principal recurso, el Canal de Panamá, anunciaría el nombre de quien ocuparía la posición más alta en esta empresa, que representa quizás el ancla mas importante del país.
Desde que, precisamente, el expresidente Torrijos anunció un plebiscito para la ampliación del Canal, el país tomó un rumbo muy diferente al que habíamos estado “navegando” antes de este hito. A partir de esta visión, el país adquirió una cara totalmente diferente ante el mundo. Hoy somos una potencia no solo de pasa barcos, sino que tenemos una estructura logística que ha generado miles de puestos de trabajo y nos ha colocado en el centro del interés de muchos; como diría un amigo mío a favor, en contra y, todo lo contrario.
La realidad es que la designación de la ingeniera Ilya E. de Marotta como la primera mujer en liderar la principal empresa del país, ha sido motivo de gran satisfacción no solo para la familia canalera, sino que para todo un país que ha visto en ella, el resultado de una vida entera al servicio del canal, con una historia de superación, de sensibilidad y una excelente relación con quienes les toca trabajar.
Ella no solo supo dirigir la ampliación de la vía acuática, aún en medio de grandes vicisitudes, sino que en ese camino se ganó el cariño y respeto de sus jefes y subalternos, cosa que no fue fácil. La Ing. Marotta es un vivo reflejo de la capacidad de la mujer panameña que, con el mejor ánimo y amor por su país, ha sabido manejarse con todos, desde los sindicatos, hasta las mas altas autoridades de la navegación, el comercio y la logística mundial.