Para Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM), “una de las mayores restricciones que hoy hay para cumplir los acuerdos...
- 19/03/2012 01:00
Una rectoría presidencialista
Este trimestre ha estado convulsionado por las protestas de los pueblos originarios, que aun no llegan a un acuerdo entre las partes, pero dada la situación se crean las condiciones para la mesa del diálogo entre las mismas, el llamado al rector de la Universidad de Panamá para que participe de ella nos crea grandes interrogantes.
¿A quién representa el rector en el diálogo?, ¿cómo estar sentado en un diálogo, cuando dentro del claustro se ha pisoteado la Ley Universitaria?, ¿cómo presentarse a un diálogo, cuando dentro de la institución no se ha dado ejemplo de participación, disidencia, y transparencia? ¿cómo hablar de represión a pueblos originarios, cuando la Universidad se encuentra secuestrada y solapada?, ¿con qué cara hablarle a los pueblos originarios sobre sus tierras, si la Universidad ha perdido sus patrimonios en tierras por ventas innecesarias?, y ¿cómo pedir calma a los pueblos originarios, cuando en la institución se ha desatado una vorágine de persecuciones, atropellos y destituciones a docentes y administrativos? Realmente el papel que juega el rector en la mesa del diálogo entre los pueblos originarios y el gobierno, no es representativo, ni mucho menos garante, cuando dentro de la institución él no ha dado ejemplo de debate de ideas, disidencia y participación, solo ha seguido concentrando su poder absoluto en todas las instancias universitarias. Porque los que hoy han secuestrado a la Universidad, son un claro ejemplo de la violación a la Constitución y la Ley, como la Universidad le ha dado la espalda a la sociedad, la sociedad también le ha dado la espalda a la Universidad, al igual que al conocimiento, encontrándonos con una universidad aislada de todos los problemas reales del país.
Las destituciones a docentes y administrativos que se están dando en estos momentos en la Universidad, es una clara evidencia más del clientelismo y politiquería que se vive en la Universidad, estas destituciones que ellos sustentan como planilla abultada o profesores que ya cumplen cierta edad, no es más que crear las condiciones de los nuevos nombramientos que se darán para cumplir con el gobierno de turno.
Todas estas nuevas reglas y excepciones reglamentadas a lo interno de la institución, reafirma el régimen centralizado de la Universidad, donde el rector goza de amplias atribuciones y preponderancia, los escogidos para permanecer en la Institución, podrían convertirse en un selecto grupo de privilegiados por la discrecionalidad de la autoridad.
Estas llamadas medidas de racionalización no abordan las causas reales de la problemática de la Universidad, expresada en el agotamiento de un modelo de gestión académico y administrativo.
*ESTUDIANTE UNIVERSITARIO.