• 05/08/2015 02:01

Río 2016: la mayor fiesta del deporte en el corazón del Brasil

Falta un año, pero el corazón del Brasil ya comienza a latir más fuerte. 

Falta un año, pero el corazón del Brasil ya comienza a latir más fuerte. El generoso corazón brasileño que insiste en acelerarse cuando en él se cruzan dos emociones que nos apasionan: abrazar a personas de todo el mundo y disputar, con fervor y ‘fair play', un magnífico espectáculo del deporte. Así fue en la Copa del Mundo. Y así será, a partir del 5 de agosto de 2016, cuando encenderemos la llama olímpica de la pasión por el deporte y levantaremos la bandera de los cinco círculos coloridos en nuestro magnífico Maracaná.

Creo que no es por casualidad que el Brasil esté teniendo el honor de ser el primer país de América del Sur en ser sede de una Olimpíada. Somos un país que recibió a diferentes pueblos y culturas, con un historial de tolerancia y respeto que nos hace un símbolo mundial de convivencia, hospitalidad y alegría. Nuestro pueblo consiguió levantar una de las naciones más abiertas del mundo con su capacidad creativa, amabilidad y solidaridad. Construimos una vigorosa cultura de paz y trabajo. Es con estos valores que estamos trabajando duro para hacer de estas Olimpíadas la mejor fiesta que el deporte mundial haya vivido. Conseguimos esto en la Copa del Mundo y tenemos todo para conseguirlo, otra vez, en los Juegos Olímpicos de 2016.

Es un gran desafío que estamos venciendo mucho antes de que las competencias comiencen. La lección empezó con la inversión en lo más importante: nuestros atletas. Se ha prolongado con masivas inversiones en la infraestructura deportiva, y alcanza su clímax en la gran reforma urbana por la cual pasa Río de Janeiro. A lo largo de los últimos años, realizamos una masiva inversión pública para apoyar a nuestros mejores atletas, a sus técnicos y equipos con programas como la Beca Atleta y el Plan Brasil Medallas.

Nuestros atletas de punta son nuestros grandes ídolos e inspiradores. Prueba de ello son los resultados obtenidos en los últimos Juegos Panamericanos. Esas inversiones traerán resultados aún más duraderos que van, inclusive, a superar los límites temporales de los Juegos Olímpicos. Estamos promocionando la práctica del deporte entre los jóvenes, con inversiones en centros deportivos, en las más diversas modalidades. Ese será uno de los más importantes legados de los Juegos Río 2016. La educación y el deporte son nuestros mejores aliados para asegurar la inclusión y la integración social, estimulando a los jóvenes a luchar por sus objetivos, a vivir la alegría de la superación, a actuar en equipo y a respetar al adversario.

El deporte inspira la cultura de la cooperación, la ética del honor y del arduo trabajo para alcanzar objetivos y celebrar conquistas. Cuando juntamos estos valores con la felicidad y la autoestima de un pueblo acogedor y hospitalario, he aquí el más importante legado de las Olimpíadas. Tendremos, también, el legado monumental de la modernización urbana de Río de Janeiro. Dos tercios de los gastos de los Juegos Río 2016 están siendo invertidos en obras de infraestructura urbana. Son las más diversas obras —una nueva línea del metro, un vehículo ligero conectando todo el centro de la ciudad y líneas expresas de autobús que unirán las áreas de competición. Toda esa inversión es para mejorar el transporte público y la circulación durante y después de los juegos, en especial de las zonas más apartadas.

Los Juegos Río 2016 atrajeron fuertes inversiones del sector privado brasileño —no solo para los patrocinios y la modernización y construcción de la nueva red hotelera. El Parque Olímpico de la Barra, por ejemplo, fue construido, en gran medida, con inversiones privadas, incluyendo las obras de infraestructura del local. La Villa Olímpica, que alojará a los atletas, también está siendo construida con iniciativa privada. Así, ya es posible afirmar que los Juegos de Río 2016 tendrán uno de los niveles más altos de inversión privada de las ediciones de dicho evento en los últimos 20 años. El esfuerzo está siendo incrementado por inversiones en todo el Brasil. Son 12 centros de entrenamiento y 261 de iniciación deportiva, además de 46 pistas oficiales de atletismo. La inversión en el legado deportivo de Río y del país ya suma US$1200 millones.

La buena marcha de este grandioso proyecto ha exigido la atención permanente y el trabajo conjunto del Gobierno nacional, provincial y municipal, además del Comité Organizador y de la Autoridad Pública Olímpica. El esfuerzo de todos se mantendrá hasta el fin de los Juegos Paralímpicos, en septiembre de 2016. Las obras y la estructura de Río ya comenzaron a probarse con los primeros eventos. Hasta el comienzo de 2016 habrá competiciones de 40 modalidades deportivas.

El Brasil está preparado para la llegada de los Juegos. Junto a la organización del evento, vamos a mostrarle al mundo nuestras recientes conquistas de una democracia fuerte y consolidada, empeñada en reducir las desigualdades sociales por medio del desarrollo económico y la inversión. La sociedad brasileña va a recibir a los atletas y a los turistas como lo hizo en la Copa de 2014, cuando el país deleitó al mundo con el clima de fiesta, seguridad y eficiencia. Los esperamos con el corazón y los brazos abiertos.

PRESIDENTA DE LA REPÚBLICA FEDERATIVA DE BRASIL.

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