• 09/07/2014 02:00

La salud de los ríos

‘Diferentes entidades, ..., deben contar con una estrategia armónica para regular... la robustez de los recursos naturales...’

Los fenómenos ambientales se generan en forma lenta, paulatina, a veces de manera imperceptible y cuando se presentan con profundas y graves consecuencias, entonces se convierten en conflictivas crisis de difícil enfrentamiento. Inundaciones, desertificación y contaminación, son ejemplos ilustradores de estos escenarios, que terminan por perturbar a las familias, su salud y actividades cotidianas.

La situación actual de contaminación del río La Villa es el epílogo de un conjunto de actuaciones de diferentes sectores que intervienen de manera directa e indirecta, en la vida de este recurso natural de importancia para el desarrollo de la economía de la región azuerense.

Se encontró una sustancia rojiza —vinaza— en este curso fluvial que recorre las provincias de Herrera y Los Santos. También se ha demostrado la presencia de químicos en el agua que consume la población y que proviene de la planta potabilizadora que se alimenta con el cauce villano. Al analizar, surge el diagnóstico de Atrazina, un herbicida utilizado en la actividad agropecuaria local.

Las consecuencias han sido impactantes por el nivel de implicaciones para el bienestar y a la vez, se abre una discusión sobre los modelos de relación entre los productores y los recursos naturales. Hay acusaciones, enfrentamientos legales, se buscan causantes y se revisa los antecedentes de malas prácticas en la agricultura de este ámbito rural y la visión queda muy estrecha con aspectos específicos que hacen perder lo esencial.

Descuido, malas medidas de contención, falta de conciencia, manejo inadecuado de desechos, regulación elástica, poco seguimiento. Es un menú complejo en este panorama, donde las condiciones ambientales se han deteriorado a tal grado que terminan por afectar a las diferentes comunidades de la península en un nivel mayúsculo y que pone en emergencia al Estado para hacer frente a la contingencia.

En el debate no se han analizado los motivos estructurales del problema. Debe estar en el centro de los planteamientos, factores como el desgastado sistema agrario basado en tecnologías contaminantes. El otro concepto que no se expone es el de cuenca; ella constituye un conjunto de ecosistemas interrelacionados donde el río es un componente básico.

La Villa, como todos los lechos fluviales forma parte de una concavidad en la que se encuentra un conjunto de accidentes geográficos que se vinculan y cuya geometría, permite percibir que su parte más deprimida o baja es la vena ribereña. Desde los bosques altos surge el agua que circula a través del terreno y termina en el flujo que corre hacia el mar.

Cualquier acción que se haga en este espacio y que tenga remanentes, estimulará que la lluvia arrastre los desperdicios; es decir basura de todo tipo, papel, sustancias múltiples, subproductos de la agroindustria, cáscaras, semillas, estiércol y una larga cadena de sobrantes de la producción. ¿Cuántas veces se toman medidas para disminuir, eliminar racionalmente tales materias contaminantes?

No existe la cultura de la sostenibilidad; es decir, producción en armonía con la naturaleza y preservar sus facultades para las generaciones futuras. El papa Francisco dijo recientemente; ‘... este es uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo: pasar a un tipo de desarrollo que respete la creación’.

Toda crisis, no importa su gravedad, deja importantes enseñanzas. Desde hace mucho tiempo, la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) ha desarrollado una estrategia de rehabilitación de cuencas, prioritaria en el caso de la gravedad de La Villa. Se requiere ahora definir un ordenamiento para una política interinstitucional que racionalice toda la actividad productiva en ambas provincias.

Diferentes entidades, incluso las alcaldías relacionadas, deben contar con una estrategia armónica para regular fundamentalmente la robustez de los recursos naturales en esta tierra tan deprimida por los excesos que han generado una economía muy polarizada, pero donde impera la pobreza de las comunidades.

PERIODISTA

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