• 12/11/2014 01:00

En Panamá se roba porque sí

Pese a que aquí roban sin necesidad... ‘desde el cura para abajo’, yo estoy muy positivo con el futuro democrático y económico del país

No crean que estos espectáculos denigrantes por acusaciones de robos, peculados y malos manejos de los caudales públicos cada vez que termina un periodo gubernamental, es nuevo y exclusivo de Panamá. ¡No! Esta condición supuestamente emerge en algunos panameños y extranjeros que nos acompañan tomando como excusa al ladrón Dimas que, sin lugar a dudas, está en el Paraíso.

El primer robo de relevancia del que tengo noticias sucedido en Panamá y que quedó impune como suele suceder, aconteció el 28 de enero de 1671, dos horas antes de que el pirata Henry Morgan saqueara Panamá Viejo. Cuentan que, pese a los 1400 corsarios que caminaron las tupidas selvas desde Portobelo hasta Panamá, en un recodo del camino un cholo de Majara le robo la espada a Morgan, arma valiosa que pudo rescatar antes de que su nave insigne, ‘Satisfaction’, se hundiera con dos naves más en la desembocadura del río Chagres.

Otro atraco famoso ocurrido en nuestra tierra se dio 218 años después del hurto a Morgan y fue el canal Francés que llegó a denominarse como el mayor escándalo de corrupción del siglo 19, se perdieron 2000 millones de francos en compras como palas para quitar la nieve de las excavaciones, entre otras travesuras en que se vieron acusados centenares de periodistas que fueron comprados para escribir mentiras y un número plural de políticos. Todos fueron absueltos, al único que condenaron a cinco años de prisión fue al ministro de Desarrollo Bethaut que solo pagó tres, el otro que iba a ser investigado fue el Barón Reinarch que se llenó de pánico y se suicidó después de quemar documentos.

Pese a que aquí roban sin necesidad, ustedes lo saben, ‘desde el cura para abajo’, yo estoy muy positivo con el futuro democrático y económico del país. Me siento tan alentado que cambiaría mi estatus junto con mi edad (67), con cualquier piedrero o pandillero de 25 años, porque hay tantos caminos por recorrer sin robarle a nadie, tantas cosas que hacer, desarrollar, escribir y de burlarse sobre todo, que no vale la pena caer en desgracia por pendejadas si, al fin y al cabo, cuando baja la marea, la gente se da cuenta quiénes se estaban bañando desnudos.

*ESCRITOR COSTUMBRISTA.

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