• 02/12/2015 01:00

En la rotonda

‘Habrá que fomentar programas de capacitación para quienes conducen y así evitar que en estos puntos, los usuarios queden empantanados en el atraso callejero'

El panorama vial urbano se ha visto enriquecido en los últimos años con las rotondas, esas estructuras que unen varias calles o avenidas mediante una especie de giro circular, que elimina las intersecciones y obliga a los conductores a encaminarse, por lo general hacia la izquierda o en el sentido contrario al reloj para entrar en otra arteria, con la facilidad de tener una visión completa del tránsito y para acelerar el flujo de vehículos.

Llamadas normalmente como glorieta en México, redondel en El Salvador y Ecuador, óvalo en Perú y hasta ‘round point ' en Colombia o redoma en Venezuela, se hicieron populares en varios países como España, Francia, Italia, entre otros desde la década de 1960, aunque su concepción, que nació en la ciudad de Letchworth, Inglaterra, permitió un mayor orden y organización de los diferentes tipos de transporte que se mueven.

Pese a que su construcción racionaliza el movimiento en las calles de Panamá, se han constituido en un ingrediente para los ‘tranques ', por razón de una falta de conocimiento sobre las reglas de circulación en tales anillos. Por lo general, quien entra a éstos, se involucra de manera desordenada y procura salir de la misma forma como se desenvuelve en una circunstancia de embotellamiento, sin saber que empeora la situación.

¿Existen reglas para circular en una rotonda? Sí, en efecto. Cuando uno mira en las ciudades españolas un flujo tranquilo en el conjunto de redondeles viales; se comprende que existe como una especie de acuerdo común que se ha adquirido con la costumbre y que permite una actuación que evita los conflictos, la pérdida de tiempo, el atraso y sobre todo, que quien vaya tras el timón, alcance sus objetivos sin mayor contratiempo.

Acá, todavía no nos acostumbramos. Dos ejemplos que ilustran son el cruce ubicado a un costado de la Universidad de Panamá, al entrar en la avenida Ricardo J. Alfaro antes de llegar a la Cervecería Nacional, donde para hacer más equilibrado el giro, existen cinco juegos de semáforos. El otro sitio, en las entradas traseras de Albrook y la comunidad de Clayton, cuando se viaja desde el sector de El Dorado.

Ambos sitios se constituyen en zonas de crisis, sobre todo en las horas pico, cuando los conductores deben ‘rifársela ' para avanzar con un lentísimo movimiento; como dirían los mexicanos, ‘a vuelta de rueda ' o como si las llantas fueran cuadradas y no circulares y en cámara lenta, cada quien trata de salir de allí. En ese lugar de Albrook en las mañanas, los padres de familias que van hacia los centros escolares, crean un taponamiento bárbaro.

La forma más convencional de circular en estos redondeles cuando el auto entra, es ceder el paso y colocarse en la parte interior, si se va a dar vuelta o mantenerse en la parte exterior, si se va a salir o dirigirse en forma directa hacia el frente. Por lo general, se observa que las personas no siguen ninguna ordenanza o lógica y esto afecta todo el circuito, sobre todo en las horas de mayor actividad.

Una construcción compleja en la vía Israel a la altura de la entrada de Paitilla y la calle del hospital del mismo nombre, aumenta las posibilidades de accidentes. Igual sucede en el cruce de dicha arteria con el final de vía Brasil a un costado de Multiplaza Pacífica; la estrechez de esta circunferencia carretera, fomenta el enojo y señales de encono de los conductores.

Habrá que fomentar programas de capacitación para quienes conducen y así evitar que en estos puntos, los usuarios queden empantanados en el atraso callejero y les obliguen a formularse malos pensamientos y maldecir a los demás. Es contraproducente para el espíritu, llegar malhumorado al destino.

PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.

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