Los familiares de los presos políticos en Venezuela cumplen este lunes, entre la fe y la impaciencia, la quinta noche de espera de nuevas excarcelaciones...
Las autoridades de policía han impulsado diferentes operativos con la finalidad de hacer frente al creciente índice de delitos en el país. En uno de los últimos, se expusieron los resultados y se informó de la detención de 1,300 personas con casos pendientes y que estaban siendo investigadas para determinar su grado de responsabilidad en presuntas faltas y así poder determinar qué medidas cabrían.
La práctica de retenes y acciones sorpresivas dejan un asombroso panorama de individuos vinculados a la comisión de actividades que vulneran las disposiciones. Sin ahondar en los indicadores específicos es significativo que tantos sujetos se muevan libremente por las calles, cuando tienen expedientes abiertos en los archivos del Ministerio Público y en otras dependencias judiciales.
La irregularidad en las conductas se ha hecho cotidiana y las transgresiones son como una pandemia social. Un barbero del barrio de Calidonia se ha convertido en víctima de robos en su establecimiento donde jóvenes irrumpen cada cierto tiempo. Lo peor, según contaba un testigo, es que los ladrones suelen acudir al mismo sitio a cortarse el cabello con quien más tarde sufrirá los embates delictivos de estos cacos juveniles.
Las estadísticas que se generan a escala nacional exponen la tendencia de que entre 2020 y 2024 se “ha experimentado un aumento en los índices de criminalidad con un notable incremento de homicidios y robos especialmente en las provincias de Panamá y Colón”, así como en el distrito de San Miguelito. Sería importante trabajar en un estudio que relacione este fenómeno con las causales sociopolíticas que lo determinan.
Uno de los aspectos que se afecta con este clima es el de los sitios seguros para permanecer, sin que haya posibilidades de poner en peligro la seguridad personal. Hace unos días se promovió un video donde un grupo de clientes que concurría a un negocio de abarrotes se vio en una crítica situación cuando entraron al local tres desconocidos enmascarados para robar, quienes fueron sorprendidos por agentes y hubo un intercambio de disparos que puso a todos en riesgo.
Un estudio de la Cámara de Comercio e Industrias del año pasado estableció que “la tasa de delitos denunciados por cada 100,000 habitantes pasó de 998.1 delitos en 1991 a 2,335.6 delitos denunciados en 2024”. Es decir que “de un promedio de 69 delitos por día en 1991 se pasó a registrar un promedio de 289 delitos por día”. Tan solo en un año, de 2023 a 2024, la subida fue de 4 %.
Es una desagradable experiencia pasar por un lugar mientras se realizan diligencias y que unos tipos le caigan encima para desvalijarlo y hasta amenazar su vida. Así le ocurrió a alguien que iba en su auto y que le dio por circular en un determinado sector del corregimiento de Juan Díaz; allí murió luego que lo atacaron. Esto se puede repetir en cualquier área urbana para la desgracia del transeúnte o conductor desprevenido.
Según los reportes de las autoridades en 2025, “Panamá mostró tendencias mixtas en criminalidad: hubo una reducción general en homicidios (438 en los primeros nueve meses, menos que 2024), pero altos índices percibidos por la población y crecimiento en otros delitos”. Estos indicadores y la cantidad de crímenes han puesto al país en tercer lugar en peligrosidad en Centroamérica.
Cuando alguno se propone ir a un punto en la urbe, debe pensar muy bien su itinerario para no verse involucrado en una circunstancia que lo perjudique, ya sea que se sienta afectado, herido o en el peor de los casos, pueda hasta terminar con un saldo mortal. Alguien entró en una calle del barrio de Río Abajo esperando atravesar para llegar a una comunidad vecina y se vio obligado a dar vuelta y salir de la vía apresuradamente bajo una ráfaga de balas.
Las estrategias aplicadas tendientes a prevenir el delito deben también procurar recuperar algunos puntos, calles, senderos y esquinas por donde no se puede cruzar, porque están perdidas y ahora parecen propiedad del crimen y de los delincuentes.