Según Díaz-Canel, las conversaciones han sido coordinadas con las principales instancias del Partido, el Gobierno y el Estado cubano
- 28/02/2011 01:00
Gobierno-Comarca Ngäbe-Buglé: tres asaltos de confrontación
El primero de enero de 1994 entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio entre México y Estados Unidos. En la madrugada de ese día de año nuevo, irrumpió en la historia política—militar de México el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, liderado por el Subcomandante Marcos, que reivindicó años de marginación, atropellos e injusticias cometidas contra las comunidades indígenas. A partir de ese día, el movimiento indígena recibió el apoyo solidario del mundo entero y las relaciones entre el Estado y sus comunidades cambiaron radicalmente.
Les narro esta historia porque observo que en Panamá se vienen gestando las condiciones políticas y sociales para una irrupción violenta de los ngäbes y buglés, resultado de una serie concatenada e ininterrumpida de malos manejos hacia ellos por parte de la presente administración. Las señales de crispación indígena reflejada en los discursos de sus principales dirigentes son evidentes. Si el gobierno no cambia su método de confrontación hacia ellos, el rencor que percibo se convertirá en el combustible que solo esperará la mecha para incendiar social y políticamente la comarca. Conste que manejo la misma información pública que todo el mundo y estas reflexiones son el resultado de la interpretación de varios fenómenos acaecidos en los últimos meses.
El PRD ganó las elecciones de mayo del 2009 en la Comarca Ngäbe Buglé. Esos resultados fueron el producto de la Red de Oportunidades y de otros programas y proyectos focalizados en la Comarca. Pero además, el gobierno de Martín Torrijos manejó las relaciones presidenciales con todas las etnias indígenas sobre la base del respeto a su dignidad, utilizando el método del general —la consulta y el cariño permanente—. A manera de ejemplo, durante su gobierno se celebraron varias consultas públicas, consejos consultivos y Consejos de Gabinete en la Comarca y el ex presidente apoyó personalmente la gestión de varios proyectos de desarrollo en sus comunidades. Por algo, la única foto del general que le conozco al ex presidente en su casa es donde aparece el viejo Torrijos sentado en un árbol rodeado de indígenas.
El gobierno anterior tuvo además un operador político a tiempo completo que le manejaba la agenda indígena con sabiduría y paciencia, producto de su conocimiento de la cultura y estructura político—social de esas comunidades y sus dirigentes. Con el gobierno actual el manejo cambió y a la fecha registro tres asaltos de confrontación con los ciudadanos ngäbes y buglés.
Primer asalto. La tozudez de mantener la Ley Chorizo abrió la confrontación. Los excesos cometidos por el gobierno quedaron consignados en dos informes públicos: el de la Defensoría del Pueblo y el de la Comisión gubernamental dirigida por Roberto Troncoso. Los perdigones y bombas lacrimógenas lanzadas desde los helicópteros de la Policía Nacional contra casas del pueblo indígena de Changuinola —además de los epítetos utilizados por algunos miembros del Gabinete contra esa comunidad— abrieron las primeras heridas en el sentimiento comarcal hacia el gobierno.
Segundo asalto. No conforme con esa ruptura, el gobierno impuso —con la complicidad del Tribunal Electoral— un proceso electoral en la Comarca contrario al sentimiento mayoritario de ese pueblo, proceso que el Tribunal tuvo que posponer varias veces, porque la inscripción de candidatos era muy pobre (mensaje no recibido ni aceptado por el gobierno) y al final, la elección recibió un raquítico 23.4 % de participación, lo que la hace ilegítima e inaceptable por la mayoría de los ngäbes y buglés, quienes protestaron públicamente antes de esas elecciones por lo que consideraban una violación a la ley que crea la Comarca.
Tercer asalto: los cambios a la Ley Minera. La gente de la Comarca sabe que Cerro Colorado es la joya de la corona cuprífera y por ende vieron en las recientes reformas al Código Minero un nuevo intento por explotarlo. Pero además, los indígenas son por razones culturales muchísimo más apegados a la preservación del medio ambiente que nosotros, porque para ellos, la Madre Tierra y lo que de ella nace, es la fuente primaria de vida: alimentación y salud. Por eso su reticencia histórica a cualquier explotación que se considere atentatoria al equilibrio ambiental, no solo en la Comarca, sino en cualquier parte de la geografía nacional.
Por eso cuando perciben que se les quiere engañar con promesas de no explotar Cerro Colorado —salvo que lo pidan sus dirigentes— o con caciques que no los son o con decretos presidenciales que pueden ser tumbados por la Corte Suprema, ante cualquier solicitud de parte —privada, empresarial, transnacional— interesada; lo indígenas reaccionan incrédulos y solo les queda blindarse, porque lo que les viene es el verdadero ‘preludio a la destrucción’.
Ante este panorama, ¿qué le propongo al gobierno? Uno: paciencia y un alto a las provocaciones. Dos: derogar las elecciones fraudulentas del año pasado impuestas contra la voluntad de las mayorías indígenas. Tres: elevar a rango de ley la no explotación minera en la Comarca. Cuatro: desarrollar un método permanente de consulta con los verdaderos dirigentes comarcales y sus comunidades para formular y ejecutar un plan de atención inmediata a sus necesidades. Cinco: nombrar a un interlocutor válido y permanente con la Comarca. Seis: Caminar la Comarca, escucharlos, entenderlos y no imponerles ninguna solución sin su participación. Un último mensaje al gobierno: La irrupción zapatista en Chiapas está consignada en muchos libros: lean y aprendan.
*ANALISTA POLÍTICO.