• 30/09/2026 00:00

‘Vamos’ contra la miopía política actual

Las 70,000 firmas de “Vamos” son una bofetada a la miopía de la política tradicional panameña. Es que todavía no lo entienden. Por pura terquedad, la clase tradicional no ve el escenario presente de que “Vamos” ha entregado su solicitud para convertirse convertirse en partido político respaldada por setenta mil firmas de ciudadanos panameños, en vez de 500, es una bofetada.

En la historia solo el proceso que lideró Omar Torrijos Herrera, logró una hazaña similar de registrar en un día sesenta mil firmas. En aquella ocasión Torrijos se vio obligado a suspender la recolección de firmas debido a que el organismo electoral, no contaba con la logística para verificación de tantos firmantes.

El éxito actual de “Vamos” es el resultado del rápido deterioro de la clase política panameña que ha vuelto a caer en una miopía severa y difícil de comprender. Desde el 2024, esta coalición ciudadana ocupa el vacío que los partidos tradicionales dejaron al desviar sus propósitos hacia alianzas puramente gubernamentales, ignorando las demandas y respuestas que la clase popular exige.

Sin duda, la vieja clase política complicó su rol. Ha intentado desprestigiar a una coalición de jóvenes que, sin una compleja reingeniería, logró consolidarse para liderar la oposición en el país y renovar la participación de la juventud en la vida pública. Mientras tanto, sus adversarios —los líderes de los partidos tradicionales— se aferraron a viejas artimañas destructoras del pensamiento popular con el único fin de retener el poder. Olvidaron que la explosión demográfica demuestra que la mayoría del electorado revela que la mayoría votante está del lado de una juventud.

“Vamos” ya no es una improvisación. Ha dejado de ser un exitoso experimento para transformarse en un verdadero proyecto nacional que construye una plataforma mayoritaria para el quinquenio 2029-34, periodo en el que su principal líder, Juan Diego Vásquez, queda habilitado para aspirar a presidente de la República.

“Vamos” ha pasado de la resistencia ciudadana a la aspiración institucional. Las setenta mil firmas no son solo un requisito legal para una solicitud, sino el síntoma de un país que se cansó de lo mismo. El escenario para el quinquenio 2029-2034 está listo, y la vieja política panameña ha sido advertida.

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