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- 01/09/2026 00:00
Vamos, partido político: una nueva generación entra en escena
Aunque he sido crítico del financiamiento público de los partidos políticos, especialmente cuando existen organizaciones señaladas por actos de corrupción que, pese a ello, no reciben sanciones proporcionales ni enfrentan una disminución de los fondos públicos que reciben, veo con buenos ojos la decisión de una nueva generación de ciudadanos de organizarse y formar un partido político para participar activamente en la vida política del país.
No hay contradicción entre ambas posiciones.
Una cosa es cuestionar el uso de recursos públicos por partidos que no han demostrado estar a la altura de las responsabilidades que implica administrar fondos provenientes de los contribuyentes, y otra muy distinta es oponerse a que nuevos ciudadanos, particularmente jóvenes, decidan involucrarse en la política y tratar de construir una alternativa.
Por el contrario, la participación de una nueva generación puede ser precisamente una oportunidad para renovar la política. Durante demasiado tiempo, la actividad partidaria ha estado dominada por las mismas figuras, las mismas prácticas y, en ocasiones, una preocupante distancia entre los discursos de campaña y la conducta de quienes llegan al poder.
Por eso, la aparición de un nuevo partido merece ser observada con interés, pero también con espíritu crítico. La renovación política no consiste únicamente en cambiar los nombres o los rostros. Implica cambiar las prácticas, elevar los estándares de transparencia, rendición de cuentas y responsabilidad, y demostrar que es posible hacer política de una manera diferente.
Si esta nueva generación decide dar el paso, tendrá que aceptar también las exigencias que conlleva participar en la vida pública. Tendrá que explicar cómo se financiará, cómo seleccionará a sus candidatos, qué mecanismos utilizará para evitar conflictos de interés y qué hará para garantizar que sus dirigentes respondan ante la ciudadanía.
El país no necesita simplemente más partidos políticos. Necesita partidos capaces de recuperar la confianza de los ciudadanos.
Por eso, aunque mantengo mis reservas sobre el financiamiento público de las organizaciones políticas y considero necesario revisar seriamente sus mecanismos de control y sanción, veo positivamente que una nueva generación quiera participar y asumir el desafío.
Ahora corresponde observar qué harán con esa oportunidad.
Porque entrar en política es relativamente fácil. Lo verdaderamente difícil es demostrar que se puede hacer política de manera distinta.