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- 04/06/2015 02:00
Chinchorro visita la Contraloría por última vez
En el mes de febrero del 2015, el contralor general de la República, Sr. Federico Humbert Arias, nos llamó para que por nuestro intermedio invitara al profesor Rubén Darío Carles Grimaldo a un almuerzo en su despacho.
El almuerzo se dio y, luego de los saludos acostumbrados, el contralor Humbert le dijo al profesor Carles que conocía de su desempeño en este despacho, así como de las funciones y responsabilidades que establece la Constitución Política y la Ley para quien ejerza las funciones de contralor general de la República.
Expresó también el contralor Humbert que, al serle ofrecido el alto cargo, tomó la decisión de apartarse de sus actividades particulares y familiares y aceptarlo con la voluntad de servirle a su país, a lo cual el Prof. Carles, hizo presente que esa voluntad de servicio público era uno de los requisitos necesarios para todo cargo público y el buen desempeño de sus funciones.
Luego de repasar Humbert y Carles, las funciones propias de un contralor general de la República, el profesor Carles le hizo presente al contralor Humbert que quien manda en la Contraloría, por Ley y por la salvaguardia de los fondos y bienes públicos, es el contralor, y que este mandato lo debía hacer presente tanto dentro de la Contraloría como fuera de la Contraloría, del presidente de la República para arriba como para abajo, a lo cual, el contralor Humbert hizo presente que ya en atención a ese mandato tuvo que negar ciertas peticiones del altos funcionarios que dieron lugar a caras destempladas, haciendo presente el profesor Carles que en este despacho del contralor los peticionarios no siempre sonríen a la salida.
Al concluir el almuerzo y al salir del despacho del contralor Humbert en el séptimo piso y hasta el auto que nos devolvería a casa, Humbert y Carles caminaron entre filas de empleados de la Contraloría que aplaudían y coreaban ‘Chinchorro, Chinchorro', a lo cual el Prof. Carles bajaba y subía la cabeza sonriendo.
Ya en el auto, Chincho me dijo: ‘Rodrigo, estos funcionarios que nos despidieron amablemente son los que con su trabajo también le dan a la Contraloría su característica de ser una verdadera Institución en bien del país'.
Al dejar a Chincho en su residencia le sonreí y le dije: ‘Humbert y tú son unos duros, no nos dieron postre'; a lo cual contestó: ‘La próxima vez lo traes tú, la Contraloría está para cuidar los dineros públicos y por ello comparto con el joven Humbert que para ser contralor general de la República, así como para desempeñar cualquier cargo público, se debe tener una voluntad de servicio público en bien del país'.
ABOGADO