Según Díaz-Canel, las conversaciones han sido coordinadas con las principales instancias del Partido, el Gobierno y el Estado cubano
- 04/09/2015 02:00
¡Qué vida tan dura!
Me resulta un misterio de la providencia el porqué algunos nacen con los talentos, recursos y cuadro familiar que les ayudará a tener una vida exitosa (‘Born winner', decía mi amigo, el escritor mexicano Carlos Monsivaís), describiendo su situación como personas que nacieron para ser ganadores; mientras que otros nacen con grandes desventajas que necesitan superar con el doble del esfuerzo; la corriente en contra; las oportunidades escasas o nulas y, en muchas ocasiones, terminan su vida en total desamparo: sin arraigo, sin pensión de vejez, sin amistades ni familia.
Cuando veo en las calles a los vendedores ocasionales, a los emprendedores que en una chocita montan un ‘restaurantito', ofrecen limpiarte el parabrisas del carro, se acercan a las ventanas en sillas de rueda o condiciones físicas deplorables, a pedir limosna u ofrecerte chicles y confites, me quedo pensando en sus historias y los porqué de estos desequilibrios de la vida.
Es todo un espectáculo ver la osadía de los ‘bien cuida'o', cómo se apropian de las aceras, para ayudar, cual agentes de tránsito, a dirigir el tráfico pesado y ayudar (con destreza de policía experimentado) a los automovilistas a estacionar, (incluso quitando y escondiendo las multas impuestas en los parabrisas, por colocarse en áreas prohibidas o no pagar el estacionómetro). Ahí me doy cuenta del trabajo tan ingrato de inmediatez y riesgo (de que los arresten) de muchos panameños.
No puedo dejar de mencionar a los malabaristas del semáforo, que hacen un espectáculo con aros, bolas de fuego e incluso cuchillos, para entretenimiento de los automovilistas en espera de la luz verde. ¿Qué piensan hacer con su vida? ¿De dónde salieron? ¿Cómo la dura necesidad los convirtió en artistas trashumantes, que repiten mil veces a la semana la misma rutina por unas monedas?
Los niños que nacen en pobreza extrema y que son estafados por algunos Gobiernos y ciertas oenegés de dudoso origen, que a fuerza de explotar su pobreza les roban literalmente las donaciones, limitándoles el desarrollo de su cerebro con una alimentación deficiente, hasta un futuro laboral con ausencia de educación formal. Esto se llama pecado social y tiene uno de las peores castigos en el infierno.
La desproporcionada mundial distribución de la riqueza, gracias al ‘Capitalismo salvaje', como lo bautizó Juan Pablo II, aunado a una indiferencia perversa de algunos líderes mundiales o regionales, ha producido esta existencia podrida o sin futuro de tanta y tanta gente en el planeta. Por eso, de vez en cuando, históricamente han aparecido los falsos profetas que, aprovechándose de la desesperanza de los pueblos, han tomado el poder y han hecho aún más desastrosa la sociedad, la cual, lamentablemente, no aprende a diferenciar.
Ahora que inicio mi III acto (como llama la actriz Jane Fonda a la 3era edad), me alegro de haber pagado mis cuotas al Seguro Social y haber llevado una vida ordenada con mis ingresos. Igualmente, aplaudo que a los viejitos que no pudieron pagar su pensión de vejez les den en Panamá, y otros países, su bono de 120 a los 65, porque nadie merece terminar su vida en desgracia y abandono.
PSICÓLOGO, DOCENTE Y ESCRITOR.
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‘Cuando veo en las calles a los vendedores ocasionales, (...), me quedo pensando en sus historias y los porqué de estos desequilibrios de la vida'