• 14/10/2026 00:00
Entrelíneas

La emergencia se atiende en el terreno

En el interior del país todavía hay familias durmiendo a la intemperie, viviendas reducidas a escombros y comunidades que esperan ayuda mientras las lluvias agravan una situación de por sí angustiosa. Han pasado cuatro días desde el terremoto y, para muchos damnificados, la emergencia sigue siendo tan dura como aquella primera noche. Suribeth Cortez, de apenas 22 años, permanece en cuidados intensivos después de que una pared se desplomara sobre ella en Macaracas. Su historia recuerda que, aunque Panamá no lamenta víctimas fatales, hay vidas profundamente golpeadas y familias que necesitan mucho más que palabras de aliento. El Gobierno ha movilizado recursos, personal y suministros. Sería injusto desconocer ese esfuerzo. Pero las cifras de toneladas despachadas y las conferencias de prensa dicen poco a quienes todavía no tienen dónde dormir. Y allí donde ha faltado la presencia del Gobierno, ha sobrado la solidaridad de los panameños. La gente ha respondido con una generosidad que merece reconocimiento, aunque esa voluntad de ayudar jamás debería sustituir las responsabilidades del Estado. También esperamos ver a más ministros sobre el terreno, lejos de los despachos y de la comodidad del saco y la corbata. Una emergencia exige escuchar a los afectados y resolver, no limitarse a presentar balances. La capital demostró la solidez de sus construcciones, el trabajo de sus ingenieros y el valor de las normas de edificación. Es motivo de reconocimiento. Pero el país no termina donde se levantan sus rascacielos. Ahora toca responder por quienes siguen bajo la lluvia, sin casa y sin certezas. Esa es la verdadera urgencia.

Lo Nuevo