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29 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El puñal colonial y el alma de Caín

La Autoridad del Canal de Panamá, a través de su revista El Faro, edición Mes de la Patria, nos presentó noticias del hallazgo de una da...

La Autoridad del Canal de Panamá, a través de su revista El Faro, edición Mes de la Patria, nos presentó noticias del hallazgo de una daga, espada o puñal colonial. Tal encuentro ha sido desenterrado por los trabajos de ampliación y se reporta, que hace meses se ha consultado a técnicos en arqueología, tales como a Suart W Pyhrr del Museo Metropolitano de Nueva York, a Tobías Capwell de la Colección Wallace de Inglaterra y a John Clement de Georgia, Estados Unidos. Y sobre ese mismo fierro viejo, ya pentacentenario han trabajado restauradores panameños, quitándole los óxidos cuidadosamente con productos químicos especiales. Aún así, a esa arma ahora totalmente inofensiva, todavía se le ve como algo misterioso.

Como si el puñal de marras, ahora nos hablara, los estudiosos suponen que fue usado en un duelo.

Hecho quizás remoto, aunque de veras sí es muy posible que dos espadachines castellanos dirimieran sus porfías a punta de filo limpio entre ellos, de 1590 a 1610 a orillas del Camino de Cruces. Aunque los perínclitos peritos, precisan que era una daga ropera; es decir, que el portador la traía oculta entre sus ropas y que en efecto era auxiliar de espadas, ayudando a otra arma, en defensas o ataques. !Um, dois, trés, ficta-fondo!, así se gritan los esgrimistas.

La historia de toda arma es atacar o defender, así lo estructuraron Mao Tsedung, Charles De Gaulle y otros autores ya clásicos. Arma también resultó ser la piedra que un mono arrojó sobre la gente de Pedrarias, quedando aquel, víctima sin dientes de por vida, según lo relatan varios cronistas de la época como Pedro Mártir de Anglería y el Inca Garcilaso.

Yo, estaba leyendo estos reportajes sentado en un restaurante, en mi querido pueblo, Chitré, entre los vapores de una taza de café caliente, afuera, a la calle una llovizna pertinaz, se extendía por todo el día, y de pronto mis amigos españoles vieron las fotos de la daga y me dice don Tertulio Pico Loro ‘hombre, pero si la misma espá nos quiere hablar, eso es de nosotros de la época de España, eso no tiene nada que ver con el Canal, que é despué, una coza é el tiempo de colonia y otro es la construcción del Canal’.

De pronto yo vi que en mi taza ya solo había fondo, porque me había bebido todo el café. Y me puse a ver que es verdad que la misma daga nos quiere hablar, porque si ella tiene elementos de Quillón, debemos buscar aquella toponimia, o anagrama; es decir, ¿dónde queda Quillón..?

Si los técnicos dicen que fue confeccionada con ricasso, entonces pesquisemos qué es ricasso, y de dónde se origina, y si dicen que ella también contiene elementos de anneu y de stitichblatt, entonces debemos despejar cuándo comenzaron tales estilos y de dónde proceden.

Si fuese arma de repetición consultaríamos La Tercera Ola de Alvin Toffler, los estudios de Isaac Assimoc, así como para entender el Canal de Panamá, en la Era Atómica; es preciso revisar las brillantes explicaciones de nuestro Narciso Garay en su obra ‘La novísima compañía del Canal de Panamá’.

¡Oh, lectores Tertulianos!, no nos demos de parirotazos los unos a los otros, porque en realidad no hay que descifrar nada, toda vez que es la misma espada, el mismo puñal de la ampliación del Canal de Panamá, el que nos quiere hablar y ya nos habló por su propia alma, que es la misma alma de los nietos de Caín.

*ABOGADO.