25 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

El asesinato de los verbos transitivos

Como todo en la vida, en este caso, se trata de matar a un complemento.. Pasamos la existencia preguntándonos quiénes somos, de dónde v...

Como todo en la vida, en este caso, se trata de matar a un complemento.

Pasamos la existencia preguntándonos quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos. La mayoría de las veces no tenemos respuesta y nos congratulamos sin saberlo. Somos pequeños y a la vez nos complacemos.

Podríamos sentirnos bien con esa aparente respuesta y no seguir indagando sobre por qué necesitamos acabar con algo para comenzar con nada.

Y lo hacemos, bueno, no todos. Casi todos.

Gracias a Dios algunas personas, quizá sin saberlo, entienden que durante su ciclo de vida, por gallardía o por lo que sea, tienen la oportunidad de no necesitar de sí mismos para ayudar a otros.

Qué idiotas, qué ilusos, qué incomprendidos.

Imaginemos en este escenario a un secretario de Comunicación de cualquier Gobierno.

Pensemos que durante el uso de su cargo intenta, quizá erróneamente, proteger los intereses de quienes consideran que la comunicación forma parte de las fortalezas del ser humano. Es mas, el único valor diferencial.

Consideremos que en el ejercicio de sus funciones se toma la libertad de no sentir miedo, si no orgullo, por aportar algo para cambiar el escenario de quienes tienen que mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Y después de intentar, tal vez sin conseguirlo, que tengamos más información, para ser más plenos, nadie le agradece, nadie le conmemora, nadie le hace grande en su falta de importancia.

Solo el silencio, solo el dedo inquisidor que señala a los mensajeros dándole atribuciones sobre un pasado sin potestad.

ANDA YA, señalad a otro. No a los que intentan darnos datos para enviar mensajes.

La comunicación hace tiempo que no quiere guerra. Y Alfredo Prieto solo quiso que fuéramos mejores, nunca mataría los verbos transitivos. ¿QUÉ?

*DOCTOR EN CC INFORMACIÓN, UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID. CUM LAUDE, ESTRUCTURA DE LA INFORMACIÓN.