12 de Ago de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Eufemismo presidencial

El lenguaje coloquial, el eufemismo, es una palabra que se utiliza para esquivar realidades que impresionan fuertemente a los seres huma...

El lenguaje coloquial, el eufemismo, es una palabra que se utiliza para esquivar realidades que impresionan fuertemente a los seres humanos. El objetivo del eufemismo es dar a entender una realidad, pero maquillando los aspectos más conflictivos de la misma.

En el lenguaje político es frecuente hallar el llamado eufemismo de lo ‘políticamente correcto’. Por ejemplo, en España durante la dictadura de Franco, la palabra ‘huelga’ no podía aparecer en los medios de comunicación, por lo cual la denominación semántica utilizada era sumamente variable y eufemística: ‘conflictos colectivos’, ‘anormalidades laborales’, ‘paros parciales’, ‘abandonos colectivos’, ‘paros voluntarios’, ‘fricciones sociales’, etcétera.

La política es el ámbito donde los eufemismos son más habituales. Al hacer uso de un eufemismo, un político puede ocultar una decisión que sería poco popular y presentar su propuesta como algo más tolerable para la sociedad.

Por ejemplo, Ricardo Martinelli ha reducido el poder de compra de los salarios; sin embargo, pretende mantener y profundizar esta realidad bajo el ropaje de ‘congelamiento de precios del diésel y la gasolina de 91 durante un período’. Ello para no decir que el pueblo trabajador seguirá cargando la inflación, que campea el 5%, a través de aumento de impuestos bajo el ropaje de ‘renta sustituta’. O sea, de todos modos seguimos pagando, o, lo que es lo mismo, el salario pierde poder de compra.

Estos nuevos impuestos que pretenden imponerse en 60 días, ‘si no cambia la tendencia internacional alcista en el precio del combustible’, según Alberto Vallarino, constituyen de todos modos una reducción del salario real en la medida en que se pretende afectar la telefonía celular por contrato y la televisión por cable, dos servicios que consume el pueblo trabajador, en el primer caso para obtener minutos de llamadas a precios más asequibles, dado el elevadísimo precio de la telefonía fija, en el segundo caso es un servicio que consumen las capas medias, a las cuales la política económica neoliberal que ejecutan los gobiernos se ha empecinado en pauperizar.

Alberto Vallarino y Ricardo Martinelli, deben responderle al pueblo por qué no se cargan impositivamente los bienes y servicios de lujo: yates, residenciales de descanso que superan el cuarto de millón de dólares. O por qué no se recorta el costo de la carta de vinos de la Presidencia de la República. O por qué no recuperamos los más de $400 millones exonerados ilegalmente en la transacción de Banistmo. O por qué no se eliminan los sobrecostos de la construcción de la infraestructura pública. Todos ellos referentes aceptables de ‘renta sustituta’.

Igualmente, el gobierno de Martinelli debería explicar por qué es posible exonerar de impuestos al consorcio Unidos Por El Canal, empresa a la que se le otorgó la construcción del tercer juego de esclusas, en base a un precio muy por debajo del que presentaron las otras empresas, lo cual levantó serias dudas. Hoy, este consorcio se ve beneficiado mediante la Ley 31 (modifica el Código Fiscal), a través de la exoneración de impuestos a los subcontratistas de los contratistas de la Autoridad del Canal. Nos preguntamos, ¿a quién se le trasladará este sacrificio fiscal que asume la sociedad panameña?

Nos oponemos tajantemente a que el pueblo trabajador sea quien lleve sobre sus hombros la carga inflacionaria y los nuevos impuestos como pretende el gobierno.

Nuestra posición es clara: disminución y congelamiento de precios de todos los bienes y servicios básicos; aumento de salario mínimo y general; indexación salarial; aumento de pensiones y jubilaciones; no más carga impositiva a los asalariados y empobrecidos; eliminación de todos los gastos suntuarios del gobierno; eliminación de coimas y sobre costos; definición de una política energética sobre la base de un modelo de desarrollo nacional.

Este Primero de Mayo nos movilizamos desde el Parque Porras a las nueve de la mañana, contra las políticas antipopulares y para que se atiendan las demandas sociales del pueblo.

*SECRETARIO GENERAL DE CONUSI — FRENADESO.