17 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Bloqueo a Cuba: negocio que sufragan contribuyentes

Q uienes se preguntan por qué el gobierno de los Estados Unidos, a pesar de las 19 Resoluciones consecutivas de la Asamblea General de l...

Q uienes se preguntan por qué el gobierno de los Estados Unidos, a pesar de las 19 Resoluciones consecutivas de la Asamblea General de las Naciones Unidas por el cese del bloqueo económico contra la isla de Cuba insiste en mantenerlo, les resulta difícil creer que el mismo sea el gran negocio que ha permitido sobrevivir a quienes acompañaron en su fuga a los compinches del tirano Fulgencio Batista cuando triunfó en enero de 1959 la Revolución.

Y es que traducido en números, no mantener relaciones diplomáticas con la isla, mucho menos comerciales, ha representado para los grupos contrarrevolucionarios afincados principalmente en Miami, Florida, un enorme negocio que lleva más de medio siglo, pero que ellos confían en que se mantendrá a perpetuidad como parte inherente al sistema. Ni los propios hijos de los exiliados, pertenecientes a nuevas generaciones, que expresan la inutilidad de lo que el imperio quiere hacer ver como represalia, aceptan como correcto dicho criminal extremismo.

Como se dice en lenguaje popular, hay mucha gente que vive del cuento, en buen panameño, subsisten gracias al juegavivo. Con el comodín de estar atentando contra la vida de los dirigentes y del mismo gobierno, con planes de terrorismo y sabotajes, succionan la ubre presupuestaria que asigna anualmente la administración, de cualquier cantidad de miles de millones de dólares que salen de los bolsillos de los contribuyentes estadounidenses.

Los wikileaks famosos han revelado que funcionarios diplomáticos de Estados Unidos en la oficina de intereses en La Habana, saben que los llamados ‘disidentes’ son elementos sin beligerancia frente a la gran mayoría de cubanos que padece los efectos nocivos de esa infame bajeza.

Los sucesivos gobiernos de Estados Unidos, con excepción de Jimmy Carter, se han mantenido ciegos y sordos al clamor, por una parte, de la gran humanidad sensata que demanda el fin de tanta injusticia que castiga hasta a los niños recién nacidos y al resto de los ciudadanos, mujeres y ancianos, al no permitir siquiera la venta de medicinas y equipos para atender la salud de ese pueblo. Por otra parte, también se desatienden los intereses y deseos de productores y empresarios norteamericanos que no pueden acceder al prometedor mercado cubano, porque hay temor de enfrentarse a los manipuladores de la política exterior de Estados Unidos que hábilmente se infiltraron en el engranaje del aparato.

Los votantes de Florida son más importantes para Washington que los millones de seres humanos que resisten a 90 millas de sus costas. Altos mandos militares de EE.UU. en un pasado reciente admitieron que Cuba no representa ningún peligro para la seguridad de su país. Mejor suerte, en materia de diplomacia con naciones rivales, ha tenido al respecto Vietnam, a pesar de haber expulsado al ejército del país más poderoso del mundo, pues la Casa Blanca mantiene buenas relaciones con quien le propinó una humillante e histórica derrota. Pero es que en ciudad Ho Chi Minh ni en ninguna otra urbe vietnamita hay un conglomerado que pueda votar en las elecciones para gobernadores, senadores y presidentes de Estados Unidos.

Bajo el disfraz de ‘plantados por la libertad y la democracia’, las ‘damas de blanco’, Panamerican Development Foundation, Institute for Internacional Affairs, Loyola University de Chicago, Development Research Center, Freedom House, USAID con su programa de ‘apoyo a la sociedad civil para la democracia en Cuba’ y otras supuestas entidades, cada año, según datos que aporta Internet, se canaliza la ayuda en contante y sonante del dólar estadounidense para los que lucran a nombre de una ‘transición’ que desplace el actual socialismo cubano por la anexión al capitalismo salvaje, a cargo de quienes antes del triunfo revolucionario habían hecho de Cuba un garito. Vale decir la mafia que luego se desplazó a otras ciudades del Norte revuelto y brutal, como decía Martí. Los grupúsculos que se oponen a la normalización de relaciones USA—Cuba, dentro y fuera de la isla, no quieren perder su negocito. ¿Si se acaba la fiesta, cómo sobrevivir? Sin oxígeno yanqui no re$piran.

*PERIODISTA.