20 de Oct de 2021

  • Redacción Digital La Estrella

Opinión

Conexión Martinelli—Murcia

El régimen, acorralado, reacciona con amenazas, mentiras y matonerías. Frente a lo irrefutable —vínculos con el narcotráfico, dineros su...

El régimen, acorralado, reacciona con amenazas, mentiras y matonerías. Frente a lo irrefutable —vínculos con el narcotráfico, dineros sucios en la campaña que lo llevó al poder, tráfico de personas y corrupción rampante— Ricardo Martinelli ha respondido con una burda campaña para tratar de alejar al ciudadano de los hechos. Pretende hacer del caso un asunto incomprobable. Para él solo hay suposiciones e inventos de parte de los medios de comunicación, la sociedad organizada y la oposición política.

Esta campaña mediática se ha convertido en un arma de doble filo. No puede aducir que son inexistentes sus vínculos con el convicto colombiano David Murcia. ‘Hay mucho ruido acerca de la conexión Martinelli—Murcia’, sostuvo un cable diplomático filtrado por Wikileaks.

‘Ahora parece posible que hubo una conexión Martinelli—Murcia’, añadió el informe diplomático, que aseguró que Alma Cortés, la ministra de Trabajo, ‘recibió dinero de Murcia para la campaña de Martinelli’ y que el contacto entre este último y el mandatario fue hecho por Salomón Shamah, uno de los principales estrategas de su campaña y ficha clave llevada por el ministro de la Presidencia, Demetrio Papadimitriu, al círculo de poder. Este último es señalado por los cables diplomáticos por tratar de explicar a Estados Unidos que lo ocurrido fue ‘accidentalmente’ la mezcla de una ‘gran contribución’ de la empresa Odebrecht con ‘cuentas pertenecientes a Murcia’.

Esa torpeza abonó las sospechas de negociados en los multimillonarios contratos directos otorgados a Odebrecht por Martinelli, al igual que a empresas de España, Italia y México, principalmente ICA, en detrimento de compañías de Estados Unidos.

Murcia, extraditado desde Panamá, fue condenado a 30 años en Colombia por lavado de dinero. Aquí, bajo el régimen de Martinelli, fue juzgado en ausencia y sobreseído en forma definitiva del blanqueo de capitales. Murcia espera sentencia en una cárcel de Nueva York por el mismo delito. Pero negoció la rebaja de pena que podría implicar, entre otras cosas, confesiones a la justicia estadounidense sobre sus relaciones con Martinelli.

Por su parte Shamah, ministro de Turismo, fue señalado por Washington por ‘conexiones con conocidos traficantes de drogas’, motivo por el cual se le retiró la visa de turista y la visa diplomática y enfrenta una investigación judicial en Estados Unidos. La DEA aseguró que Alberto Shamah, hermano de Salomón, piloteó por lo menos una vez el avión de Martinelli con Murcia a bordo. Misteriosamente la bitácora de ese vuelo desapareció.

Shamah, colombiano y nacionalizado panameño, también fue investigado por organismos de inteligencia y la justicia de Colombia por tráfico de armas.

Cortés reconoció recientemente que se reunió con Ernesto Chong, contador de Murcia, quien entregó a través de Enrique Ho, director de la Autoridad del Aseo, $380,000 para la campaña de Martinelli. Chong y Ho son investigados por el Principado de Andorra por presunto lavado de dinero, luego de una serie de transferencias sospechosas hechas en mayo del 2009 desde Panamá, Belice y Estados Unidos.

Dentro de los sobresaltos a los que está siendo sometida la ciudadanía cada semana, se produjo el escándalo del tráfico de personas que señalan como responsable a la directora del Servicio Nacional de Migración, María Cristina González.

Como resaltó Mitchel Doens, líder del PRD, cada vez se acorta la distancia entre los mafiosos colombianos y el régimen panameño. ‘La única diferencia entre estos mafiosos panameños y el narcotraficante Pablo Escobar, es que Escobar no llegó al poder’, sentenció.

Con toda esa carga de hechos irrefutables, Martinelli no da explicaciones y sus funcionarios se niegan a renunciar, no son destituidos, ni son investigados. Es que el régimen está sumergido en un mundo corrupto y se defiende atacando, amenazando y mintiendo.

El derecho ciudadano a exigir explicaciones es una molestia para un régimen que controla a su antojo los recursos públicos y la fuerza de coerción. Las exigencias de moralidad son un estorbo para un autócrata que carece de ética pública. Que reacciona mediante una campaña de odio y de venganza contra medios de comunicación, la sociedad civil y la oposición política.

Esos pasos en falso dados por Martinelli están sembrando alarma, incluso en los conformistas y los ciegos que no quieren ver la forma cómo está arrastrando al país hacia abismos de división, enfrentamiento y destrucción. De allí el drástico bajón en su popularidad.

Lo dramático, al mismo tiempo, es que al pretender tender una cortina de adormecimiento para secuestrar y desnaturalizar a Panamá con sus cálculos arteros, el régimen martinellista parece ignorar que la última palabra, como corresponde, la tiene irreductiblemente el poder ciudadano.

*PERIODISTA Y DOCENTE UNIVERSITARIO.