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25 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Guerra a los cochinos

PERIODISTA. N os estamos modernizando como nación, cada día observamos que el país se engrandece a punta de obras de gran envergadura, ...

PERIODISTA

N os estamos modernizando como nación, cada día observamos que el país se engrandece a punta de obras de gran envergadura, lo que denota la plena y absoluta confianza que muestran los inversionistas por Panamá. En los últimos años, estamos mostrando cifras en lo económico que nos enorgullecen. Los niveles de crecimiento nos abren nuevas y mejores perspectivas para que lleguen empresas de prestigio internacional a establecerse, generando con ello la contratación de profesionales y de mano de obra no calificada.

Estamos siendo testigos de la ampliación del Canal, obra portentosa que implica una de las mayores inversiones en metálico en un solo proyecto. Se moderniza el obsoleto sistema de transporte. Ahora viajamos cómodamente en Metrobús, pagando un pasaje subvencionado hasta el 28 de diciembre de 25 centavos. El crecimiento en el sector construcción es del 64.8%, según las más recientes cifras que presenta la medición oficial del sector, que emana de la Contraloría General de la Nación. La discusión del próximo presupuesto general del Estado, nos dice que hay disponibles recursos para ampliar los niveles de ejecución en obras que son una necesidad.

Ese presupuesto contempla la puesta en marcha de obras requeridas en todo el país. A saber, escuelas, hospitales, proyectos carreteros, puentes, ampliación de potabilizadoras, nombramientos de maestros, profesores y personal en las escuelas del interior y de las ciudades terminales. Fondos para contratar médicos, personal de enfermería, dotar de ambulancias a los centros de salud, ampliar el método de dotación de insumos y mejorar sustancialmente esos puestos de salud que se han quedado chicos ante el crecimiento poblacional.

Salvo varias críticas, que debemos hacernos por hechos que tienen su génesis en las ambiciones de los políticos nacionales, que se reparten la Cosa Pública, creo que estamos en mejores condiciones que muchas naciones del área, e incluso me atrevo a pronosticar que de gran parte del planeta.

Pero no podemos continuar manteniendo modelos de conducta criticables desde todo punto de vista. Tenemos un peligro latente sobre nuestras cabezas, familias y nación. Estamos observando cómo se elevan los niveles de infestación del mosquito Aedes aegypti, con el riesgo potencial de una epidemia de dengue hemorrágico. Todo ello, pese al gran esfuerzo de las autoridades encargadas de enfrentar la potencialidad de una epidemia que puede generar muertos o dejar seres humanos afectados de por vida.

Ante la gran cantidad de irresponsables, las autoridades encargadas de mantener limpia la ciudad, han variado los llamados para que se utilicen los recipientes adecuados para que la basura no sirva de punto de desarrollo para que varias enfermedades peligrosas pongan en peligro la vida de una gran parte de la sociedad. El MINSA, a través de las regiones Metropolitanas de Salud de Panamá y de San Miguelito, despliega acciones para enfrentar los elevados índices de infestación. Pero ellos, no pueden hacerlo todo. Nos corresponde como sociedad variar nuestro comportamiento y depositar en los sitios adecuados los desechos que producimos a diario y eliminar los sitios que el mosquito encuentra adecuado para colocar sus huevas.

La Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario (AAUD) ha hecho pública la intención de aplicar sanciones monetarias severas, a quienes no adoptan modelos de conducta que nos garanticen seguridad en el entorno de nuestras residencias. Se habla de multas que van desde los B/.15.00 hasta los $15000.

Aparte de las multas y el escarnio público que representa salir en los medios de prensa, señalado como ‘COCHINO PROFESIONAL’, la AAUD dedica esfuerzo para que los más de $50 millones en morosidad disminuyan, aplicando el método de arreglos de pagos o la cancelación de las deudas. La acción de rebajar la cartera morosa de la AAUD, conlleva a revitalizar sus Juzgados Ejecutores, los cuales tienen órdenes de secuestrar propiedades, activos o salarios de los que han acumulado deudas durante muchos años.

La Dirección de Aseo Urbano y Domiciliario mantiene una mística de trabajo. Su equipo humano, no se amilana ante tanto irresponsable que no utiliza los recipientes adecuados para disponer de los desechos, convirtiendo su trabajo en una situación riesgosa para ellos y sus familiares; aún así, lo hacen con la satisfacción del deber cumplido. Ellos, salen a cumplir sus labores todos los días con un pensamiento claro: ‘NO RECOGEMOS BASURA, PRODUCIMOS SALUD’.