24 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Opinión

Transfuguismo o valentía política

PERIODISTA. C uando hablas y actúas sobre determinado hechos a nivel político debes tener algo claro. ¡En política nada está escrito! U...

PERIODISTA

C uando hablas y actúas sobre determinado hechos a nivel político debes tener algo claro. ¡En política nada está escrito! Uso la frase trillada por cierto, porque aunque existan acuerdos firmados, siempre habrá sorpresas en las decisiones.

Hoy, quienes critican estas acciones se hacen los desmemoriados, porque el fenómeno existe desde que tengo uso de razón y podemos dar ejemplos con nombres propios. Sin embargo, mejor no lo hago porque se pueden herir o revivir temas sensibles dentro del PRD, arnulfistas (Saltamontes), Molirenas, PDC (Chocolates) y hasta el CD, que también sufrió estos cambios en el pasado reciente.

Para hablar claro todo partido cuando está en el poder tiene una estrategia para perpetuar su mandato, con estrategias políticas dirigidas generalmente a los funcionarios de elección popular. Es matemática con una cifra exacta, que involucra el control llamado transfuguismo. En español, el cambio de un colectivo político a otro.

Las razones del transfuguismo varían dependiendo del tema; sin embargo, lo cierto es que tanto independientes como partidos de gobierno y oposición han experimentado la pérdida de diputados, que poco a poco inclinan la balanza a favor CD. A nivel político la decisión es dolorosa, pero necesaria por dos razones: la primera los electores; mientras que la segunda tiene sus orígenes en la falta de comunicación de la dirigencia del partido abandonado.

Creo que el transfuguismo es algo difícil, porque se tiene que sacrificar a nivel familiar, comunitario y político; pero en definitiva el político panameño tiene su regionalismo, que pone a pensar al diputado por hablar de un funcionario de dos direcciones para captar al electorado.

Una legislando en la Asamblea Nacional o buscando ayudas y gestionando proyectos para sus comunidades, pueblos y barrios con una respuesta que muchas veces ni el gobierno central puede ejecutar con rapidez.

El resultado de ese dilema es fácil: cambio y valentía política.